DIME QUÉ VES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

PicsArt_1435427159122Sin desprestigiar a mis colegios o a mi familia,todo lo que sé, lo aprendí de la televisión. Al grado de que la única vez que me obligué a aprender algo al caletre, fue un loquito, en una serie que ni me acuerdo el nombre, que decía que la clave de la felicidad se encontraba oculta en la tabla de multiplicar del siete.
La idea de no juzgar a un libro por su portada nunca jugó bien conmigo. Al igual que no confío en la gente que dice no gustarle el chocolate, juzgo a las personas por sus gustos a la hora de ver televisión. Se puede decir mucho por la serie con la que estás pegado ahora.  Están los que buscan el romance amoral en series como Grey’s Anatomy o Scandal. Otros se ríen de las estupideces de los Simpsons o South Park, e ignoran que en su día a día no hay un Homero o un Kenny para contrarrestar su estupidez. Algunos prefieren distraerse con fantasías llenas subtextos sociales como Game of Thrones, The Walking Dead, etc. Otro se van por realitys de familias estúpidamente ricas. El punto es que buscamos un balance entre lo que somos, lo que vivimos en el día y con qué nos distraemos.  Yo encontré -o me encontraron- la mezcla perfecta.

GOS unreal

UnReal es una serie que va de los dramas del equipo de producción y los concursantes de un reality tipo The Bachelor. Nuestra protagonista, una productora neurótica y recuperándose de un ataque de nervios, vuelve a su puesto de trabajo y debe demostrar que sigue siendo eso que detesta ser. Una productora sin escrúpulos. ¿Por qué me atrapó esta serie de Lifetime? Porque es mi mundo, es mi trabajo -y si llegase a conseguir cierta sala de teatro- es mi futuro. Los productores tienen la fama de ser la peores personas y (como me no me han demostrado lo contrario) debo admitir que me da un poco de miedo llegar a ser así. Cuando empecé con todo este circo, mi plan de cinco años era un guardarropa en negro, azul marino y gris, maquillaje absurdamente caro y la capacidad de estar en tacones todo el día, seis días a la semana. Han pasado cuatro años y todo lo que tengo es un zumbido constante en el oído, la mala maña de querer arreglar y controlar todo lo que me rodea y una colección no muy “chic” de franelas XL alteradas.
YOUNGER
Buscando el balance de tanto drama y escándalo me encontré con una comedia de TV LAND que se llama “Younger”. La trama se desarrolla en torno a una mujer de 40, recientemente divorciada que busca un trabajo en una editorial y para conseguirlo pretende ser una joven de 26. Esta serie tambien me trajo un par de emociones encontradas. Aunque la mujer sí sufre un poco en cada capitulo, los últimos cinco minutos de cada episodio la muestran saliendose con la suya, con un novio perfecto, el trabajo que quería, amigas absurdamente bonitas y viviendo en un apartamento y con ropa un poco ficticias para la realidad de Nueva York (por supuesto que la serie es en Manhattan- Brooklyn). Creo que no he salido de la adolescencia. No quiero sufrir para alcanzar metas, pero si tengo que hacerlo, ¿por qué no puedo tener ESE sufrimiento que sufre ella?
En un cambio de ideas, descubrí que no me gusta cepillarme los dientes dentro la sala de baño. Fue, no hace mucho, viendo algún episodio de Game Of Thrones. Era mi tercer intento de apegarme a la serie que todos están comentado en las reuniones sociales. Nuevamente, luego de dos escenas íntimas y una muerte sangrienta en menos de 15 minutos, me puse a divagar de la vida y de mi higiene dental. Al día siguiente cuando le conté a mi amigo el descubrimiento personal que tuve durante el episodio, se quedó sin palabras. Aparentemente, el niñito que murió ahogado era un personaje reimportante en la trama, y mi indiferencia ante el asunto dejó anonadado a mi fanático amigo de la serie.
GOS Port
No se por qué, de verdad no sé por qué no puedo ver Game of Thrones. Es un tema serio. Todos a mi alrededor lo están viendo. Tienen chistes internos entre ellos y cada final de temporada tienen reuniones especiales para ver el último capítulo en las cuales yo no pinto nada, porque aún no entiendo como Tony y Jon Stark no son de la misma familia. No puedo decir que la serie es mala, realmente no lo es.  Desde el punto de vista de producción es una joya. Lo tiene todo, pero desde el punto de vista de televidente me aburre como nada ni nadie lo ha hecho. Al igual que con el Señor de los Anillos, la he intentado ver de día y de noche, por partes, de atrás hacia adelante, y nada. Es imposible. Al minuto 15, si no me dormí, estoy pensando en los colores de la bandera de Luxemburgo, o en lo injusto que es que nunca pude llevar las uñas neón. No es que quisiera uñas de resaltador, pero es una decisión que me hubiese gustado tomar.
Puede que nunca me suba al tren de Game of Thrones, la ironía está en el hecho que aunque sin tronos de espadas, dragones o relaciones incestuosas, en la vida,  el invierno siempre puede estar a la vuelta de la esquina.
GOT sean-bean

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