HAIR WITCH PROJECT

PicsArt_1445999517250Para las mujeres cambiarnos el color o el corte de cabello es terapéutico. ¿Terminaste una relación?: Córtate el cabello. ¿Quieres sentirte como una diosa griega del amor?: Ponte extensiones. ¿Quieres un cambio radical?: Píntatelo de morado. ¿Se casa tu mejor amiga antes que tú?: Hazte los reflejos que ella nunca se pudo hacer. ¿Estás aburrida en tu casa?: Saca las tijeras, córtate tú misma el flequillo siguiendo un tutorial de Youtube y arrepiéntete de tu decisión por los siguientes tres meses.

En lo particular –y demostrando lo aburrida que soy- en mi vida solo he tenido tres estilos: a lo Javier Bardem en No Country For Old Men, “Liso Pantene” por encima de los hombros y largo y raramente ondulado como una virgen de pueblo. En estos días de calor, tendencias de cortes pixie y de colores no convencionales debo admitir que me siento medio prehistórica con el cabello largo. Siempre lo tengo enredado en un “Messy Bun”, en una trenza a lo Lara Croft (cuerpazo no incluido) o suelto y aterrorizando a la aldea. ¿Andrea, por qué no te lo cortas? Buena Pregunta. Recientemente (y más prehistórica aún) caí en el común denominador de mujeres que no cambian su apariencia para complacer a un hombre. Al Tauro no le gusta el cabello corto. No solo al Tauro. Desde que cumplí 13 mi mamá y mi estilista se han negado a cada corte de cabello que he sugerido. La frase “aprovecha de usar el cabello largo ahora que estas joven, de vieja te vas a ver ridiculísima con una melena llena de canas” la escucho cada tres meses.

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Les he tenido una envidia a todas mis amigas cuando las veo con un cambio de look. De largo a corto, de castaño a rojo, de rubio a lila y de castaño claro a rubio, azul, aguamarina y finalmente verde. Son mujeres admirables que trabajan, estudian y saben defenderse en la cocina y además aguantan horas de peluquería, quemaduras de tercer grado en la cabeza y saben cual es el mejor baño de crema en el mercado. Es todo un compromiso que no estoy dispuesta a hacer. Por eso, prefiero irme por lo seguro y cortarme el cabello. Así encuentro el cambio que quiero sin comprometerme a un shampoo o a una plancha.

Hoy, con el cabello suelto y recientemente desenredado, negada a la soltería, doy mi brazo a torcer, soy la mayor persona y me comprometo a intentarlo por un mes más. Un mes que voy a probar todos los días un peinado* o un estilo nuevo con el largo que tengo**. Si al finalizar del mes aun no me siento cómoda o por lo menos veo un cambio favorable y fácil, me lo corto. Como YO quiera.

Andrea A.

*Para seguir el proceso (y meterme presión) montaré un peinado al día por Snapchat (andreaacolor).

**La inspiración de dichos peinados la guardo en un tablero del maravilloso Pinterest. Si alguno les gusta, pueden visitarlo para más tips e instrucciones.

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