No hay mejor momento

Sí, ya se. Parece que le robe la frase a Elizabeth Gilbert. Pero vamos, empecé el año con insomnio, en pijamas feas, con Eat, Pray, Love en el fondo mientras escribo y paso a limpio anotaciones golpeadas del 2016 a agendas y cuadernos para el 2017.

El video debió salir antes, yo se. Ahora caí en el lamentable cliché de empezar las cosas el primer día del año. Al menos no es lunes.

Andrea A.

Madrugar no es de humanos

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Levantándome a eso de las 9:00 am, paso dos horas deambulando un rato entre todas mis agendas, reviso todas mi listas, le escribo al Tauro y le digo a mi madre que aun no se que voy a hacer con el almuerzo. Escondiendo detrás de varias capas de antiojeras el efecto domino del daño que causa el insomnio, mi día empieza a ser productivo a eso de las 11:00 am. Dependiendo del día puedo pasarla encerrada en una oficina con colores o un apartamento viendo películas. De esta manera he vivido los últimos 2 años. Este año se suponía que iba a ser el año que empezaba mi “empire” como ilustradora. La verdad es que lo único que he logrado es hacerme socia de un viejo amigo que aceptó vender mis tazas en su puesto de comida, vender una que otra libreta personalizada y llenar millones de post it con ideas de negocio que terminan enterrados en supuestos diarios.

Antes de tocar fondo, prefiero aceptar que mi rutina no está siendo productiva. Lo que hago no me está haciendo feliz. En un mundo donde Hamilton, Youtube, conversaciones con mamá y el Tauro existen, tener la voluntad para trabajar en una ilustración es difícil de encontrar. El día se me hace corto por falta de compromiso a mi horario y a mi agenda. Siguiendo el dicho “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, decidí probar esta locura que es madrugar y acoplarme al deplorable horario de oficina.

Tal suerte tengo, que en mi casa no es común el respeto al sueño después de las 6:00 am, algún extraño fenómeno habrá que les hace imposible transitar en silencio por los cuartos. Las 24 horas es una sinfonía de tuberías, pisadas, conversaciones gritadas, y cosas cayéndose, pero en las mañanas estos ruidos se intensifican. No es extraño que todos tengamos malhumor de vez en cuando. En estos días, entre la angustia, la falta de comida, los ruidos típicos del hogar y esta nueva practica de madrugar, mi sueño ha recibido unos cuantos golpes que se ven reflejados en mis –ahora terminales– ojeras.

Después de una semana de este experimento, le voy agarrando el truco, pero permítanme recalcar: madrugar no es de humanos. Las”morning people” tienen que ser un mito como las sirenas. No tengo palabras para explicar lo difícil que es levantarme todos los días con una alarma. Por suerte, soy una persona que intenta ver las soluciones en vez de los problemas. Traigo conmigo unos tips para madrugar y no convertirse en un demonio del mal humor en el intento. Algunos son obvios, otros creo que pueden ayudar a las personas que recién empiezan a madrugar:

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Pasos para ser una buena madrugadora

1.- LA ELECCIÓN DE ALARMA

El trabajo de una alarma es alertarte que es hora de levantarte sin despertarte bruscamente,nadie quiere comenzar el día con un susto o de mal humor. Los relojes de alarma aunque, bonitos suelen tener alertas agresivas. Los teléfonos, en cambio, tienen mil opciones de alarmas para elegir. Para los que quieren pensar fuera de la caja y no se conforman con una de las alarmas que trae el celular, la aplicación “The Rock Clock” de La Roca es perfecta. Levantarse con Dwayne “The Rock” Johnson lo hace sentir a uno como importante, como que uno tiene contactos.
Sin embargo, no recomiendo escoger una canción como alarma ya que terminará siendo la canción más odiada en tu playlist.

2.- SATISFACTION

Despertarse es rudo, nadie en su sano juicio lo puede disfrutar, así que uno de los remedios que he encontrado contra la amargura es encontrar una actividad directa por la cual despertarme. En caso de personas perfectas y sacada de la mente de Martha Stewart esta actividad puede ser disfrutar de un batido de frutas, cocinar el croissant perfecto, hacer diez minutos de cardio, completar un crucigrama, jugar con la mascota o averiguar los últimos chismes acerca de Taylor Swift. En mi caso, es dibujar unos minutos así sea un mandala o un Zentangle o cualquier cosita que me llame la atención. Crear sets en Polyvore* también se ha hecho una de mis rutinas favoritas de la manñana.

3.- VIGILANCIA CONSTANTE

Por supuesto que si de madrugar se trata, el tiempo apremia. Para lograr disfrutar una actividad de 5-10 minutos al levantarme, tengo que asegurarme de prepararme para el día siguiente y alistar todo la noche anterior. Al finalizar la tarde, cuando siento el día ganado, pongo Hamilton en shuffle y me pongo a elegir la ropa que me voy a poner al día siguiente, plancho lo que hay que planchar y guindo lo que hay que guindar, me siento a esbozar un plan con las tareas que no terminé en el día y lo que me falta, lleno mi botella de agua, me baño, me cepillo los dientes y finalmente me acuesto a revisar Instagram o Tumblr hasta que me quede dormida**.

4.-DOBLE CHECK

Para terminar de sacarme el sueño del cuerpo, necesito una cachetada de realidad y es ahí donde pongo mis cartas (planes) sobre la mesa (agenda). Mientras desayuno reviso cualquier eventualidad en un calendario aparte y me hago un horario mental del día, anoto en mi fiel agenda las tareas que tengo que realizar y trato de asignarme un par de breaks durante el día . No me monto en el carro hasta no tener asegurado un esquema de como va a ser el día.

5.- H2O

Más importante, y lo primero que hago al despertarme, es tomar agua. Teniendo el día productivo que quiero tener, hidratarme es una de las primeras cosas que se me olvida. Esos primeros minutos en la mañana (en que la vida va a 5 por hora) es el momento perfecto para tomarse los primero dos vasos de agua de los ocho que tanto recomiendan los medicos***.

Esas son mis recomendaciones para tener un madrugonazo más amable. Espero que a quien le pueda importar, le llegue este mensaje y acepte mi invitación al grupo de trasnochadores anónimos.  Nos reunimos todos los martes a eso de las 11:00 pm, suelen haber bocadillos y wifi gratis para que vean todos esos videos de gente cayéndose por jugar Pokemon Go.

Andrea A.

*Realmente es intentar aprender a rapear Guns an Ships de Hamilton o apender la coreografía de Sorry de Justin Bieber, pero me daba pena ponerlo así de primero.

**Esto no es lo más recomendable. El día debería terminar conmigo y uno de los tantos libros que tengo pendientes por leer. Pero si yo leo, ¿quien le da likes a todas las fotos de Tom Hardy sin camisa? (casi hago una entrada entera sin nombrarlo)

***¿Todos los medicos lo recomiendan o es otra de las mentiras saludables de mi madre?

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6 Pasos Para Sobrevivir Un Día Griposo

Pasos para sobrevivir un día griposo

No hay peor tortura que una nariz tapada.  Ayer me dio una de las peores alergias de mi vida. Pasé unas 18 horas sin poder respirar como los dioses mandan. Ahora que ya paso lo peor, solo quedan interminables pañuelos para ensuciar y una irritación de garganta que durará un par de días. Para los que sufran de alergias o estén saliendo de una gripe les comparto mis pasos para sobrevivir y recuperarse:

1)Ropa cómoda y abrigada, preferiblemente rosada. En la universidad una profesora de psicología me dijo que la gente que se siente mal suele vestirse de rosado. Desde ese entonces la única prenda rosada (que realmente es jazmín) que tengo en mi closet es un suéter bien comodito que solo uso los 15 de cada mes y durante la gripe anual.

2) Buena compañía. Cuando tienes la garganta irritada lo más posible es que no quieres hablar con nadie. Sin embargo, para los que le tenemos miedo a la soledad, la compañía la podemos encontrar al lado de nuestras series favoritas. Las mías son OutlanderEmpire y Bob’s Burgers, entre otras.

3) Té. Incontables tazas de té. Mi té de la salvación y el único que me gusta es el de sauco. Con dos cucharadas de azúcar curan desde pestones hasta corazones rotos.

4) Fuente de entretenimiento. En caso de emergencia, es bueno tener un hobby que no tenga que ver con electricidad o wifi. Libros, libretas de dibujo y crucigramas pueden sacarte una sonrisa entre tanto moco.

5) Buen soporte. Los antigripales suelen ser la via directa para conseguir un buen sueño a pesar de una nariz tapada. Aunque nada es más poderoso que las drogas, es bueno aportar al descanso con una buena almohada que nos mantenga ligeramente erguidos.

6) Kleenex. Esta se explica por si sola.

Espero que a todo aquel que este pasando por este infierno conmigo pueda tener la oportunidad de pasar esta tormenta lo mas cómodo posible hasta que llegue la calma.

Andrea A.

 

Anatomía de un lunes

Anatomía de un lunes

 

Para las personas auto-empleadas* como yo, los lunes deberían ser relativamente fáciles. El tema de levantarse temprano luego de dos día de descanso a nosotros no nos afecta porque disfrutamos de un horario propio. Ser tu propio jefe, en papel, es lo mejor que le puede pasar a una persona creativa.

Ahora, vamos a la realidad: ser tu propio jefe cuando eres floja, desinteresada y de baja autoestima, es una de las peores ideas desde la invención del perfume**. Estos últimos años la crisis económica ha llevado a mi generación a convertirnos en emprendedores. Cualquier hobby o talento puede ser monetizado en la era de Instagram. La idea de sacarle provecho a mi gusto por la ilustración de moda ha tomado millones de formas: camisas, llaveros, libros, cuadernos, agendas, etc. Sin embargo, para todo el que me conoce, ninguna idea ha pasado de la etapa de “prueba”. Ya apenada con todo el que ha creído en mi y lo he decepcionado, tengo que tomar medidas drásticas con el asunto, e implementar el mayor incentivo de cambio que conozco: el bullying.

Si alguna enseñanza me han dejado las películas de high school americanas y mi propia experiencia estudiantil es que la humillación constante es una fuerza que lleva a grandes cambios como: la transformación de patito feo a cisne, un despertar sexual, la superación del miedo escénico o, en el peor de los casos, suicidio (que si nos ponemos a ver sigue siendo un cambio drástico).

El método más cliché para las mujeres de hacer bullying es publicar el diario de la chica tímida, en el cual confiesa su amor desmedido por el típico Jordan Catalano, Chuck Bass o Pacey. En mi caso, exponer mi progreso profesional y personal en un

blog me tiene que ayudar a no decepcionar a la gente, pues no puedo mentirles***.

Esta primera “minientrada” se siente bien. Me lleva a un mágico lugar como escritora entre Kim Kardashian y Carrie Bradshaw****.

El set de hoy representa mis lunes: Días en que la creatividad le gana a los planes. Día en el que la lista de “to dos” es ignorada para luego ser remplazada por una lista de metas idealizadas que caducan al cabo de dos horas en Pinterest. ¿Pero que más podían esperar de una idealista?

Andrea A.

*Término para personas desempleadas que siempre andan en “un proyecto”

** El perfume a mi me da dolor de cabeza.

***Por supuesto que puedo mentirles, pero no es la idea.

**** Aunque esté en una oficina de ventana con barrotes y con un outfit bien básico que vengo repitiendo todo el fin de semana.

Gone Girl

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Cualquiera puede tener un blog, pero no cualquiera puede ser blogger”

Estoy segura haber leído eso en alguna esquina de Pinterest. La idea de abrir un blog se me ocurrió años atrás gracias (prepárense para el cliché) a Carrie Bradshaw. De alguna manera juré que podía tener ese nivel de vida si me dedicaba a tipear ruidosamente preguntas egocéntricas.  Así pues, durante una buena parte del 2008 me vestí como una payasa y le planteaba situaciones hilarantes a mi amiga de la infancia y no fue hasta el día de mi cumpleaños que decidí regalarme el titulo oficial de autora de un blog de “moda y opinión”.

Años de visitas fallidas a total calzado, un periodo de desempleo y un novio después, puedo asegurar que nunca le he encontrado tema al blog. Hasta ahora, es el equivalente a un selfie con semi-duck face: un retrato innecesario e impersonal que busca aceptación de la gente (aunque nadie lea más allá del segundo párrafo). Por casi ocho años, un remolino de ideas, proyectos, emociones y restricciones me han llevado a una pérdida total del ser(virtual).  Me he convertido en una tipa amargada, envidiosa, criticona y hasta cínica. Una hater. Creo haber tocado fondo, ahora solo me queda subir. Siguiendo los pasos de mujeres perdidas como Dorothy o Alicia, me di cuenta que la única manera de encontrar una salida es seguir el camino de ladrillos amarillos, descifrar las señales que me lance la vida y parar –de vez en cuando– a tomar el té .

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Pues déjenme decirles, que no lo he hecho nada mal. En agosto vendí la primera libreta hecha a mano. Desde entonces he vendido un par aquí, un par allá y hasta una en Buenos Aires. Estoy orgullosa de mis libretas y aunque todavía queda mucho por mejorar, puedo decir que voy en camino a cumplir el sueño (relativo) de vender mis ilustraciones. Ahora solo estoy  esperando que me venga la inspiración para crear una línea edición limitada, ¿alguna idea?

En cuanto a tomar el té de vez en cuando, decidí volver a la terapia de dibujar lo que me gustaría tener en mi closet. Me sorprendí un poco ver el cambio que he tenido luego de estos meses sin dibujar Fashionettes. Últimamente he estado más en sintonía con la Andrea que idolatra la manera de vestir de Kate Moss, ve The Rachel Zoe Project y hojea Vogue en el kisoko de la esquina. Aunque debo admitir que nada me hace más feliz que mis gorditas, las ilustraciones ‘delgadas’ fueron mi escuela en el tema de la ilustración de moda y va a ser difícil dejarlas. Retomé las Fashionettes luego de un periodo Boteroso Chic*que nació en julio/junio por que quería cambiar de estilo. Quería ser una mujer coqueta, seductora, con buenas curvas y la única manera de conseguirlo era dibujando a Lola. Sin embargo, poco a poco he retomado mis ilustraciones originales de modelos delgadas, altas y con melenas de sirena.

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Aprovechando este nuevo tiempo de ocio, también retomé un hobby que me gustaba mucho de chiquita: llevar una agenda. Estando vieja para Pascualina, me uní a la moda del Bullet Journal y hasta hice una agenda DIY tipo Midori.  En Youtube conseguí un mar de decoradoras de agendas de las que puedo aprender una o dos cosas y son super relajantes de escuchar. Entre ellas y podcast mis tardes pintando y garabateando se han hecho mucho más amenas y hasta creo que en el futuro ahondaré más en este tema. Por ahora la meta es llevar una especie diario (que quedará lejos del alcance de cierto Tauro chismoso), en el cual refleje lo que hice en el día,las tareas que me quedan por hacer, garabatos relajantes e ideas de proyectos futuros.

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No es secreto que me encanta hacer listas y tener una colección de cuadernos que haría orgulloso a cualquier acaparador. Creo que si -como Pinocchio– me porto bien, soy honesta y mantengo una agenda constante, tal vez me convierta en una blogger de verdad.

Andrea A.

*Boteroso Chic suena mejor que plus sized,¿no?
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Dos Son Multitud

a-girl-and-her-coffee.png.pngJanis Joplin dijo “No te comprometas a ti mismo, eres lo único que tienes”. A pesar de ser fan de One Direction a los 26, ser compradora compulsiva y tener una fascinación –casi sexual– con el pan tostado con mantequilla, me considero una grata persona. Claro que hay una que otra mejora que podría hacer, pero en un ámbito general estoy feliz conmigo misma. Sin embargo y por alguna razón inexplicable me aterra la idea de estar sola. Simplemente no sé estar sola.

Ahora en una relación a medias, con todos mis amigos al otro lado del mundo o detrás de una pantalla en sus oficinas, no me queda más compañía que la mía. Hoy me he dado cuenta que le tengo cierto resentimiento a esa parte dependiente de mi. Soy dependiente de mi mamá, mi hermano, mi novio, mis amigos y –tristemente- de la situación. No hay nada más sabroso que echarle la culpa de todos tus problemas al país, a las malcriadeces del Tauro, al gobierno, al cura de la iglesia que te hizo sentir marginada por no haber estudiado en el san Ignacio, etc. Pero la verdad, como sabiamente lo dijo Janis, es que yo soy lo único que tengo, y por lo tanto, toda la culpa de mis males es solamente mía.

La solución puede ser una especie de Eat, Pray, Love que se adapte a la tasa de cambio de Venezuela. Los pasos son simples: Borrar todo Pitbull de mi playlist* y escuchar solo canciones francesas, jugar al ensayo y error emocional (hasta que ya no encuentre torta de chocolate en Caracas para ahogar mis penas), mudarme a un país vecino que esté surgiendo en el ámbito teatral y finalmente entrar al mundo maravilloso de vender artesanías por Internet. Pero punto a punto en la lista me llevan a preguntas como: ¿No estoy muy vieja para esto?, ¿En que perdí mi adolescencia si no fue en encontrarme y rebelarme? ¿Estoy a tiempo para hacerme un tatuaje significativo en el tobillo, del que me arrepentiré en 4 años cuando tenga 30? ¿30 sigue siendo la edad límite para definir si soy una persona exitosa? ¿Existe una edad límite para definir el éxito de una persona?

Hoy hablé con una amiga y le conté la situación en la que estoy. El resentimiento que le tengo a mi dependencia. Ella me dijo que ella se sentía a veces igual. Solo que ella en vez de decir “Me siento dependiente”, dice “Siento que no soy libre”, y esa frase en si era un llamado a la libertad. No lo entendí muy bien, pero sí llegue a la conclusión que tengo que comprometerme con la idea de estar sola y disfrutarlo en el intento. Devolverme a cuando media 45cm y lloraba en el recreo del Kinder porque extrañaba mi libertad en casa, detalles insignificantes como el olor del queso derritiéndose en el pan de mi abuela, un libro suavecito que tenía y mi memoria de colores. Devolverme a la época en que me encantaba estar sola.

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Haciendo uso de mis mejores habilidades se me ocurrió la idea de una lista de actividades que puedo realizar por mi cuenta en la ausencia del WiFi:

COMO ESTAR SOLA Y NO REVISAR INSTAGRAM EN EL INTENTO

Manejar hasta la bomba de gasolina y poner gasolina.
Almorzar sola en una feria.
Almorzar sola en un restaurante.
Ir al auto-mercado y comprar sin preguntarle a nadie como se eligen las verduras.
Cocinar solo para mí sin preguntarle nada a mi madre.
Salir sola por un café y resistir el impulso de hablar con viejitos.
Hacer ejercicio (llorar es valido).
Crear un itinerario que anule del todo la importancia del tiempo con el Tauro.
Regalarle una hora diaria a la creatividad.
Escuchar música. Solo escucharla.

Ayer, luego de escribir el primer borrador de esta entrada, soñé que llegaba cansada y atormentada por la jornada laboral a mi apartamento soñado. Entraba, me cambiaba las botas habituales por unas pantuflas de piel azul con una “A” dorada grabada en ellas, caminaba al centro del lugar donde me esperaba una taza gigante de café y, junto a ella, un taburete con una Copa Dalay de la 4D encima. Por todo el lugar sonaba la voz de Alanis Morissette mientras me sumergía en mi baño de café, con mi helado en mano. A medida que pasaba el tiempo y me iba relajando, mi cabello se iba tornando en un color violeta e iba adquiriendo un aspecto como de sirena. Sin contar las apariciones aquí y allá de Tom Hardy, nunca me había despertado tan feliz por un sueño. Lo tomaré como una buena señal.

Andrea A.

*Jamás borraría todo Pitbull de mi playlist. ¿Están locos?

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El Espejo Tiene Dos Caras

Girl in her studio

La idea de comenzar un blog surgió de mi frustrada carrera como asesora de imagen. Luego de estudiar publicidad y ser la reina de los cursos rápidos de moda en caracas, lo más cerca que estuve de ser una “fashion stylist” fue el par de veces que unas señoras cincuentonas pagaron porque les limpiara el closet y les combinara alguna que otra prenda en la que no caben desde los noventas.

Luego de no obtener el puesto de decoradora de vitrinas por obra y gracia del espíritu santo, empecé a leer blogs de moda, gastar una millonada en revistas Vogue y Elle, y The Rachel Zoe Project pasó a ser mi religión por el corto tiempo que la pasaron aquí. Decidí entonces que la vía segura para vivir una vida llena de ropa fabulosa y tardes de en cafés de Las Mercedes era ser una fashion blogger. Mi error fue no pensar que para cumplir esta fantasía tendría que lidiar con mis peores miedos: el compromiso y la atención. Si ahora mismo se van cualquier blog de moda de verdad, se van a dar cuenta que entre entradas no hay más de dos días de distancia y que el sidebar está decorado con las muchas colaboraciones que han hecho sus autoras. Si notan a su derecha (¿o izquierda?) verán la misma ilustración o el mismo post que vieron la última vez que estuvieron por aquí (hace dos meses). La falta de constancia que he tenido por las diferentes plataformas por las que he pasado me quita por completo la motivación, pero la inspiración me sigue persiguiendo como el asesino persigue a la virgen en las películas de terror.

The Rachel Zoe Project

Si algo aprendí en mi época de fashionista-wannabe es reconocer a quienes necesitan un extreme makeover. Vaya que me he sometido a varios. Me he cortado el flequillo, he pasado de boho a minimalista, a rocker, a desastrosa, a quirky y finalmente a ecléctica, he cambiado el tema del blog, seguido paso a paso los consejos de cómo tener mas seguidores y nada ha cambiado ¿Por qué? Por la misma razón que las mujeres en estos programas de cambios de look arman un drama en la etapa de cambiarse el peinado: No estamos mentalizadas al cambio.

Claro que cambiar lo de afuera es fácil (costoso, pero fácil), lo difícil es cambiar lo de adentro. En mi caso, he tenido constantes cambios de look y de vocación que me han alejado de quien soy y me han convertido en una victima de la sociedad, de la baja autoestima y –peor aun– una victima de la moda. Siguiendo este camino, el siguiente párrafo debería tratarse de un plan de retiro espiritual a lo Eat, Pray Love el cual me regresará a mis lectores (en total 4) como una fashion blogger consagrada con top bun y latte en mano. Pero ya hemos pasado por esto, ¿no?. Todos (los 4 lectores y yo) sabemos que este nuevo pensar me va a durar un total de tres semanas, 4 posts y unas 13 fotos en instagram.

Por el contrario, prefiero volver a lo básico. A mi época feliz y relajada. Aunque aún aspiro y espero graduarme de adulta, manejar más de una tarjeta de crédito y saber que esmalte de uñas combina con mi tono de piel, por ahora sigo siendo una pre-adolescente que espera poder vivir de su hobby y que se emociona los primeros días de enero con su Pascualina, comprando colores e ilustrando una que otra página con sus más oscuros (melodramáticos) pensamientos. Supongo que lo que quiero decir, es que aun cuando el espejo tiene dos caras, no tiene sentido estar insatisfecha con el reflejo, y que al final día, el mejor consejo sigue y seguirá siendo “sé tu misma”*.

Andrea A.
*Noticia de última hora: me convertí en un cliché andante.Vogue Love