Lemonade

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A diferencia de las oportunidades que he creado por mi cuenta, las oportunidades que me ha dado el destino suelen venir con una cantidad amenazante de cambios, por lo tanto no es raro que de los limones que me entrega la vida, la mayoría terminen en la basura.

Sin embargo debo admitir que recientemente acepté una oportunidad que salió de la nada. Vino en forma de un trabajo formal en una oficina como diseñadora gráfica. Por dos meses he estado en el proceso de adaptación a los horarios, las comidas y los chismes (sin contar que también decidí entrar en un curso de técnicas gráficas), y apenas siento que estoy agarrando el ritmo.

La venta de las libretas va increiblemente genial, cada día tengo nuevas ideas para abrir una tiendita online, me siento más creativa y organizada que nunca, y aunque no dibuje todo los días, he retomado mi compromiso con la pintura. Siento que mi “Lemonade” es casi* tan buena como la de Beyoncé.

Andrea A.

Dato Curioso: DETESTO los limones. su olor, su sabor, su color. TODO.
*Nadie tiene las piernas que tiene Beyoncé.

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Dos Son Multitud

a-girl-and-her-coffee.png.pngJanis Joplin dijo “No te comprometas a ti mismo, eres lo único que tienes”. A pesar de ser fan de One Direction a los 26, ser compradora compulsiva y tener una fascinación –casi sexual– con el pan tostado con mantequilla, me considero una grata persona. Claro que hay una que otra mejora que podría hacer, pero en un ámbito general estoy feliz conmigo misma. Sin embargo y por alguna razón inexplicable me aterra la idea de estar sola. Simplemente no sé estar sola.

Ahora en una relación a medias, con todos mis amigos al otro lado del mundo o detrás de una pantalla en sus oficinas, no me queda más compañía que la mía. Hoy me he dado cuenta que le tengo cierto resentimiento a esa parte dependiente de mi. Soy dependiente de mi mamá, mi hermano, mi novio, mis amigos y –tristemente- de la situación. No hay nada más sabroso que echarle la culpa de todos tus problemas al país, a las malcriadeces del Tauro, al gobierno, al cura de la iglesia que te hizo sentir marginada por no haber estudiado en el san Ignacio, etc. Pero la verdad, como sabiamente lo dijo Janis, es que yo soy lo único que tengo, y por lo tanto, toda la culpa de mis males es solamente mía.

La solución puede ser una especie de Eat, Pray, Love que se adapte a la tasa de cambio de Venezuela. Los pasos son simples: Borrar todo Pitbull de mi playlist* y escuchar solo canciones francesas, jugar al ensayo y error emocional (hasta que ya no encuentre torta de chocolate en Caracas para ahogar mis penas), mudarme a un país vecino que esté surgiendo en el ámbito teatral y finalmente entrar al mundo maravilloso de vender artesanías por Internet. Pero punto a punto en la lista me llevan a preguntas como: ¿No estoy muy vieja para esto?, ¿En que perdí mi adolescencia si no fue en encontrarme y rebelarme? ¿Estoy a tiempo para hacerme un tatuaje significativo en el tobillo, del que me arrepentiré en 4 años cuando tenga 30? ¿30 sigue siendo la edad límite para definir si soy una persona exitosa? ¿Existe una edad límite para definir el éxito de una persona?

Hoy hablé con una amiga y le conté la situación en la que estoy. El resentimiento que le tengo a mi dependencia. Ella me dijo que ella se sentía a veces igual. Solo que ella en vez de decir “Me siento dependiente”, dice “Siento que no soy libre”, y esa frase en si era un llamado a la libertad. No lo entendí muy bien, pero sí llegue a la conclusión que tengo que comprometerme con la idea de estar sola y disfrutarlo en el intento. Devolverme a cuando media 45cm y lloraba en el recreo del Kinder porque extrañaba mi libertad en casa, detalles insignificantes como el olor del queso derritiéndose en el pan de mi abuela, un libro suavecito que tenía y mi memoria de colores. Devolverme a la época en que me encantaba estar sola.

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Haciendo uso de mis mejores habilidades se me ocurrió la idea de una lista de actividades que puedo realizar por mi cuenta en la ausencia del WiFi:

COMO ESTAR SOLA Y NO REVISAR INSTAGRAM EN EL INTENTO

Manejar hasta la bomba de gasolina y poner gasolina.
Almorzar sola en una feria.
Almorzar sola en un restaurante.
Ir al auto-mercado y comprar sin preguntarle a nadie como se eligen las verduras.
Cocinar solo para mí sin preguntarle nada a mi madre.
Salir sola por un café y resistir el impulso de hablar con viejitos.
Hacer ejercicio (llorar es valido).
Crear un itinerario que anule del todo la importancia del tiempo con el Tauro.
Regalarle una hora diaria a la creatividad.
Escuchar música. Solo escucharla.

Ayer, luego de escribir el primer borrador de esta entrada, soñé que llegaba cansada y atormentada por la jornada laboral a mi apartamento soñado. Entraba, me cambiaba las botas habituales por unas pantuflas de piel azul con una “A” dorada grabada en ellas, caminaba al centro del lugar donde me esperaba una taza gigante de café y, junto a ella, un taburete con una Copa Dalay de la 4D encima. Por todo el lugar sonaba la voz de Alanis Morissette mientras me sumergía en mi baño de café, con mi helado en mano. A medida que pasaba el tiempo y me iba relajando, mi cabello se iba tornando en un color violeta e iba adquiriendo un aspecto como de sirena. Sin contar las apariciones aquí y allá de Tom Hardy, nunca me había despertado tan feliz por un sueño. Lo tomaré como una buena señal.

Andrea A.

*Jamás borraría todo Pitbull de mi playlist. ¿Están locos?

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#HWP: EL CORTE

PicsArt_1447300050192Mis altibajos a la hora de cortarme el cabello vienen de la mano de que tan bien los padres crían a sus hijos, nunca he tenido que preocuparme por citas, shampoo o si a la señora que tenia antes no le agarró bien el tinte. Desde que tengo uso de razón la señora Conchita, establecida en una peluquería infantil, se ha encargado de mis ondas, mis remolinos y mis peleas con los cepillos. Conchita (sin el señora porque ya soy grande) conoce mis mañas y las de mi familia, al sentarme en su silla ya tenemos una especie de coreografía en la que me da un golpecito en el hombro para que me siente recta, me pone la capa de cebra –nunca la de tigre– y sin cremas y sin agua empieza la magia.

Durante la semana pensé en dar (copiar-editar-pegar) tips para ir a la peluquería, pero por más que buscara – y sí que busqué– artículos y blogs del tema, ninguno terminaba de aplicarse a mi. Entonces, floja como soy, les presento mis pasos para ir a cortarme el pelo:

  • Desenredar lo más posible el cabello recién lavado. Volver a desenredarlo una vez esté seco. En mi caso, yo prefiero hacerme un moño o una trenza para evitar que se enrede en el camino.
  • Ir con un corte en mente, una variación del corte que ya tienes y la lista (mental) de todos los cortes que te hiciste y lamentaste en tu adolescencia (mejor conocido como diferentes tipos de flequillo o pollina). El corte que quieres lo discutes con tu estilista*, si no se ponen de acuerdo, tienes la variante del corte y si tampoco están de acuerdo, pueden pensar que corte hacer basándose en la lista de lo que ya probaron y resultó desastroso.
  • Ir acompañado. No se si es por el cliché o es por el ambiente al que estoy acostumbrada, pero una peluquería no es lugar para leer**. Si vas acompañado puedes tener un tercer unto de vista acerca del corte, un compañero con quien criticar a los otros clientes y –en mi caso– una persona que te paga el corte.
  • Sentarse recta es importante. A mí, que me encanta imitar a un jorobado, se me hace difícil mantener la postura durante todo el corte. La postura adecuada le facilita el trabajo al estilista y te garantiza mejores resultados.
  • Deja que pase el tiempo. Al segundo día del nuevo corte te vas a ver en el espejo y vas a decir “¿qué me hice?”. Calma. El corte tarda en asentarse, y si eres como el común denominador que se corta y se peina el mismo día, jamás te vas a peinar como lo hace tu estilista. Tarda un par de días en asimilar el nuevo corte y aprende como sacarle provecho***.

NOTAS:

*Es importante crear una relación con el estilista. No tiene que ser en el local más caro o el estilista que todas piden. Tiene que ser alguien con quien te sientas cómoda hablando. Que escuche lo que quieras y te aconseje de acuerdo a tu forma de cara o tu cabello, no por el último color o corte que se hizo Shakira.

**Si nadie te quiere y nadie te acompaña no te conformes con revisar las redes sociales. Se un poco más productiva: escribe en tu agenda todas las cosas que tienes que hacer y empieza a planear algunas nuevas. Si eres más artística dibuja, escribe en tu diario, completa un cuadrito de Sudoku.

***En una nota más personal, mi nuevo corte me permite disfrutar del half up- half down que tenía tiempo sin usar.

Para ideas de peinados y recogidos les invito a pasear un rato por Pinterest. Este tablero en especial me parece genial, y no solo porque sea mío. Si se me pasó algo, siéntanse libres de recordármelo.

Hasta la próxima!
Andrea A.

Post relacionados: Hair witch Project  y Hair Witch Project: The Remake

#3,2,1: LOOKS DE TERROR

#321 Looks De TerrorSe pasó octubre entero y lamentablemente no pude ir a ninguna fiesta de disfraces. No es que no tuviere ideas, junto a una amiga íbamos a ser extras del vídeo Bad Blood de Taylor Swift y hasta idee un disfraz de pareja en el que el Tauro no tuviese que cambiar su look habitual. La cosa es que la única fiesta a la que fui invitada era hoy, el día que mi cuerpo decidió pasarme factura por no cuidarme debidamente del clima de octubre y me siento fatal. La gripe no se creó para los angustiosos. Saber que en algún lugar lejano mi amigo querido  está disfrazado y bailando alguna canción de Pitbull mientras yo estoy en pijamas comiendo algunas oreos que le logré robar a mi hermano me hace sentir peor. Para compensar la falta de disfraz, les dejo la inspiración para disfraces (y looks diarios) de tres señores terroríficos que vuelven a la mente de todos esta época.

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HAIR WITCH PROJECT

PicsArt_1445999517250Para las mujeres cambiarnos el color o el corte de cabello es terapéutico. ¿Terminaste una relación?: Córtate el cabello. ¿Quieres sentirte como una diosa griega del amor?: Ponte extensiones. ¿Quieres un cambio radical?: Píntatelo de morado. ¿Se casa tu mejor amiga antes que tú?: Hazte los reflejos que ella nunca se pudo hacer. ¿Estás aburrida en tu casa?: Saca las tijeras, córtate tú misma el flequillo siguiendo un tutorial de Youtube y arrepiéntete de tu decisión por los siguientes tres meses.

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#STYLEICON: BEETLEJUICE

PicsArt_1444423704748En la interminable lista de requisitos para ser una fashion blogger, cerca del top 10 se encuentra “apreciar y adorar a los iconos de la moda que representen tu estilo ideal“. Estos son calificados como  “style icon /fashion icon”. Al igual que mi gusto por las oreos, estos famosos “iconos” cambian todo el tiempo. Hace tres años veneraba a las hermanas Olsen, pase por Nicole Richie y un bojote de “Boho Queens” más, antes de aceptar el hecho que los flecos y las plumas no van bien con mi trabajo. Mi estilo tiende a ser más de jean y camisa. Eso no quiere decir que admire menos el esfuerzo que ponen mujeres (y hombres) día a día en sus outfits, tengan el estilo que tengan.

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“LA CATEDRAL”

1442185855115Mis sueños e ideales inocentes murieron el día que entendí que, a diferencia de los personajes de Glee, el tiempo que dura cantar una canción no es suficiente para tomar decisiones definitivas, encontrar la confianza en ti misma y –sin tazas aeroportuarias o carpetas de CADIVI– mudarme de mi ciudad natal a un apartamento absurdamente decorado y bien ubicado en Nueva York. Si tengo que ser sincera (y repetitiva), la mayoría de las experiencias que me han abierto el camino a la madurez han provenido de los pasillos de McKinley, Constance y Padua.

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