Gato Encerrado

GATO ENCERRADO AAC
En primer grado (o segundo, o tercero), en el colegio nos mandaron a leer el libro Gato Encerrado, un dulce y gracioso libro ilustrado por Cristina Keller que contaba la historia de un gato que se paseaba como la mascota del edificio y un día desaparece. El libro retrataba las diferentes personalidades de los habitantes de un edificio y como el gato se adaptaba a las diferentes actividades que cada vecino realizaba durante la semana. Ahora, cínica y no más sabia, entiendo que el libro trataba de una prostituta.

Mentira… quería sentirme una escritora intensa por un momento. El libro trataba de aceptar las diferentes personalidades y caracteres que nos rodean y adaptarnos a cada uno de ellos para poder sobrevivir en sociedad. Que recuerde, el gato era amante de la moda, del arte, de la literatura, de los pájaros y del baloncesto (o un deporte que no era ni béisbol ni fútbol).

Cuchurumin (era uno de los nombres del gato) me enseñó a adaptarme desde chiquita. Primero a la vecina malcriada que quería acaparar todos los juguetes, luego a los “bullies”* del colegio, a los compañeros de trabajo más bohemios y luego al novio malcriado que quiere acaparar todas las salas de Caracas (y creo que también los juguetes).

El peligro en este aparente don social, es que a veces la grandeza se pierde entre tantas adaptaciones (por ejemplo, la adaptación cinematográfica de The Great Gatsby del 2013). Ahora que ya estoy grande y puedo decidir con quien compartir mi tiempo libre, me está costando un poco mostrar mi maravilloso ser, porque ya no estoy segura de que tan maravilloso es.

Con una crisis económica, un racionamiento eléctrico y sin pases mágicos a la mafia teatral, vuelvo a tener una despreciable etapa de desempleo. Esto me lleva a pensar en soluciones rápidas y efectivas de empleo. Sin respuesta alguna de millones de jefes de recursos humanos a los que les envié mi curriculum, después de considerar (y declinar) la vía fácil de la prostitución y luego de haberme aislado de cualquier contacto en teatro, el paso lógico a seguir es aprovechar mi facilidad con las manualidades y hacer algo que venda mientras el Tauro consigue una sala que nos acoja como el José y la Maria teatral**. Si me pongo a pensar, tengo millones de ideas que pueden resultar en un mercadito de artesanos, pero no logro empezar ningún proyecto por la interrogante ¿realmente tengo algo que ofrecer?. Paso semanas haciendo listas y preparaciones para empezar y de repente  Instagram, Pinterest y Youtube, películas que aun no he visto, el miedo al fracaso, el miedo al éxito y cualquier superficie horizontal se interponen en el camino y me quedo en casa, con el maletín preparado y “escribiendo un rato para el blog”. ¿Hubo acaso una época en la que estuviese segura que sirvo para algo y no soy un completo fracaso con un par de chistes debajo de la manga?

Añadiéndole leña al fuego, otra cosa que me estanca es la opinión de los demás. Y es que lo obstáculos personales los tengo todos los días. Decidir si seguir durmiendo o si bajar a hacerme el desayuno pasando antes por la maquina de pilates es una batalla que he venido perdiendo la mayor parte de mi vida. Estoy acostumbrada a decepcionarme. Sin embargo, cuando la gente que intenta ayudarme se decepcionan y aparte se frustran, los ánimos se me van al piso y de allí surge otra semillita de flojera y rápidamente se convierte en un jardín de procrastinación del que ya no se salir. En este círculo vicioso he pasado los últimos meses, peleando con novio, amigos, familiares y Carlos Fraga por mi falta de emprendimiento.

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Aquí es donde el libro de la infancia sale a colación. El gato del libro (SPOILER) resulta ser una gata que estaba esperando gatitos y la razón de su desaparición es porque se tuvo que tomar su tiempo lejos de sus distintos amos para encargarse de sus nuevos gatitos. Si me obligan a sacar la moraleja de la historia, es esta: Si no te encargas de ti misma, ¿cómo demonios te vas a encargar de alguien más?***

Es hora de comprarme un mp3 y unos audífonos que no lastimen mis diminutas orejas y aislarme del mundo, tener una conversación con mi yo negociante y como dicen por ahí, ponerme las pilas.

¿Alguna recomendación de un playlist motivador?

Andrea A.

*Realmente no los considero bullies, sino más bien socio-impedidos para su edad.
**Sí, eso fue una referencia bíblica en la que comparo las obras de mi novio con Jesucristo. Cada día nos parecemos más a Kimye.
*** Ok, eso lo saqué de Rupaul’s Drag Race, pero cuenta como moraleja.

Music makes you lose control

POSTALES DESDE JUPITER: Planes y Estrenos

Planes y estrenosYa casi se acaba el mes y apenas estoy estrenando la “pinta del primero”. No debería considerarse ‘estreno’ porque en teoría es una camisita rotica y vieja de mi tía que con la ayuda de mi madre pude remodelar y no se podría considerar ‘pinta’ porque lo que estoy haciendo es planear en mi agenda lo que queda del mes. Pero bueno, es la intención la que cuenta , ¿no?

Tanto diciembre y enero me drenaron la energía con ensayos, entrevistas de madrugada y primeras funciones, pero (tal como dice el cliché) la función debe continuar. Ya habiendo estrenado las dos obras que estaban pendientes, esta semana pude al fin descansar (a medias). Empecé con el “blue monday” -el lunes más pesado del año según ciertos estudios- llena de energía, pero de nada me sirvió a falta de vehículo propio. Terminé encerrada nuevamente en las cuatros paredes del apartamento taurino donde me reencontré con Netflix y las sabanas mostaza que tanto me gusta odiar. El martes pasó desapercibido con la compra de unos sobrevalorados bombones y otro estreno: mis lapices de colores pastel DERWENT.

Una de las cosas que me obligue a dejar en el 2015 era estos ‘propósitos y resoluciones’ por la simple razón que por falta de tiempo o flojera, nunca los cumplo. Es una decepción innecesaria en mi vida. Pero Pinterest y sus artículos de mujeres exitosas, test de estilo de vestir y tips para ordenar tu ropa de manera efectiva, me llevó a mi propósito recurrente: Encontrar un estilo de vestir, fácil, sencillo y bonito. Entonces, manipulando un poco mi subconsciente cambio la palabra ‘propósito’ por ‘experimento’ y me pongo a experimentar las diferentes opciones que amablemente me ofrecen los tableros fashionistas. 

Planner Time

Con este pequeño paso para Andrea y lo que espero  sea un gran paso para este blog, saco unas de las tantas libretas que el Tauro me ha regañado por comprar y me pongo a planear lo que me depara el resto del mes. Les doy la cordial invitación a que me sigan en estos experimentos o me comenten de algún otro que se les ocurra.

Andrea A.

2016: IMPRESIONES Y REFLEXIONES

PicsArt_1451926114410Escribir en medio de un desorden mental es cuchillo para mi garganta. Principalmente estoy motivada a cerrarle la boca al Tauro que dice que ya deje el blog. Aunque no puedo negar un abandono obvio, ni voy a excusarlo por falta de tiempo o creatividad, mi abuela me enseñó a que si voy a hacer las cosas por salir del paso o de mala gana, no las hiciera. Este diciembre en vez de comer hallacas comí Wendys apurada en el carro, en vez de reuniones familiares tuve ensayos y se me olvidó que pasa cuando uno va a Maracaibo o el nombre de la linda colombiana. Mis gaitas iban de “04146210059” y “El risotto, Ramón, el risotto”.

No es que sea fanática de las navidades y el tiempo en familia, pero desde agosto estoy planeando esto de “renovarme” en navidad para empezar el año nuevo “desde cero”. Y siendo sincera (y por mucho que disfrute los nervios de los actores antes de salir a escena) el tema este del desorden del “medio” me tiene exhausta. La economía me tiene con ataques de pánico. Encontrar un negocio propio, o como se dice en Venezuela “tigres para matar”, se esta haciendo casi imposible. En Noviembre lleve 10 de mis ilustraciones a una tienda donde – a mi conocer– siguen a la venta. Tuve un encargo de más de 50 piezas para regalos de navidad de mi Tía la coqueta, que los repartió entre Venezuela y Australia. Tengo por lo menos unos 5 prototipos de productos que empezaron como ideas DIY para regalar en navidad a mis amigos (amigos que no he visto en más de un mes) y con todo eso, no tengo ni un centavo en mi cartera.

Estar cansada no significa que esté desagradecida, debo admitir que para mi nivel de aptitudes sociales, mi incapacidad de ponerle precio a mi trabajo y mi egoísmo con mis ilustraciones, el 2015 fue un buen año. Hoy, antes de empezar otro ensayo me siento nuevamente cansada y desentendida de todo el trabajo que se está haciendo, recordando el consejo de mi abuela, sé que debería alegrarme un poco, buscar algo que me contente, algo como mis cosas favoritas, cosas que me hagan feliz*:

  • Logre ser la adulta que mi abuela siempre quiso al tener una relación seria con un mismo hombre del signo Tauro. Nunca pensé que lo lograría, Al parecer el amor si conquista todo, hasta el miedo al compromiso.
  • Logre tener la dieta que mi amiga Sam siempre quiso. Ahora en mi lista de mercado (que hace mi papa porque aún no soporto estar en un automercado por mas de 10 minutos) incluye zanahoria, pimentón, brócoli y próximamente – con la sazón adecuada- calabacín.
  • Logre ser la empresaria que el Tauro desea que sea. Pude hablar de negocios sin marearme, decir algún chiste inapropiado o terminar bajando los precios a un mínimo o –peor aun– regalar mi trabajo.

“Ya va Andrea, lograste todo lo que querían los demás, que hiciste tú por ti?”- Madre

  • Vi 3 películas de Tom Hardy y me dormí en una. Ya no tiene ese poder sobre mí.**
  • Me puse los pantalones de niña grande y pedí a susurros y a gritos todo lo que quise.
  • Di el primer paso a ser la reina de las acuarelas.

“Andrea, es en serio”- Madre

2015

Seriamente, la prueba más grande que voy por el camino correcto se dio a  mitad del año pasado. Desde Costa Rica, una amiga de la familia, mandó a mi casa tres latas de colores. Unos pasteles, unos acuarelables y otros regulares. Sin despreciar el apoyo que todo el mundo me ha dado, este gesto de esta amiga FABULOSA de la familia es lo que un guru de la autoayuda llamaría “herramientas para el éxito”. La idea que alguien haya visto mi trabajo y haya decidido darme material para seguir haciéndolo sin exigir nada a cambio, me llevo a las lágrimas. Ocasionalmente veo las latas en mi escritorio y las abrazo (fueron las que me acompañaron a recibir el año).

El 2015 me dejo con una oficina repleta de utensilios (nuevos, rehusados, y prestados), la enseñanza del que el mejor café esta en una mesa con tus amigos en una plaza y al menos 3 horas de baile repartido con el renuente Tauro.

No pienso en resoluciones o propósitos en este año, eso se lo dejo al horóscopo. 2016, nuevo amigo, te recibo con los brazos abiertos.***

Andrea A.

*Realmente dudo que pueda escribir un post sin hacer referencia a la Novicia Rebelde o a Tom Hardy.
** ¿Ven?
***Bueno, no cono los brazos abiertos. 365 días es demasiado tiempo para tener os brazos extendidos, lo que importa es la intención 2016.

#HWP: Resultados

PicsArt_1449167597474Con diciembre llegó el fin del “Hair Witch Project”. El reto/compromiso/proyecto que me hice para aprender a arreglar mi melena de una manera socialmente aceptable. No les voy a mentir, no cumplí a totalidad con la idea de probar un estilo diferente cada día. Sin embargo, de esta experiencia puedo sacar un par de trucos para tener debajo de la manga. Como dice el Sombrerero Loco, empecemos por el principio y cuando termine, me callo.

No puedo hablar por los hombres, pero para las mujeres, el pelo es una forma de expresión. Ninguna mujer que esté insegura de su corte o su peinado se va a sentir segura consigo misma. Siempre hay un nervio de que tu inteligencia, astucia, belleza natural, etc, se vea afectada por el frizz.

Lo primero es el corte. Cortarse el cabello debería ser una actividad rutinaria tal como lo es pintarse las uñas. De vez en mes una quiere sentir un cambio, una mejora, en su aspecto y renovar el enmarque de la cara (el corte) es una de las maneras más relajantes. El pelo crece, tú envejeces y las canas se cubren. No hay que tener miedo a un par de tijeras o a un tinte, solo hay que estar pendiente de que cualquier cosa que decidas hacerte lo hagas con la ayuda de un profesional, o si fuiste bendecidas con el don, hacerlo –profesionalmente– tú misma.

Una vez que logramos dar con el corte perfecto luego están los peinados. Es muy fácil –más no rentable– ir a la peluquería a que te laven, te sequen y te peinen cada vez que vas a salir, el problema está en que la mayoría de las veces los resultados no son los deseados. Si ya pagaste una millonada por corte o tinte y la idea es ahorrar, aquí es donde nos ponemos creativas y con la ayuda de Pinterest o Youtube encontramos la solución. No hay un solo peinado en el mundo que no esté explicado paso a paso en Internet. Mis peinados favoritos –y los que uso ahora para no pasar calor– son rápidos de crear, fáciles de asegurar, y elegantes cuando la ocasión lo requiere. Aquí hay un tablero completo relacionado al tema.

 

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Como conclusión –y para molestar al Tauro que detesta mi listas– dejo un top 5 que resume lo más importante que aprendí con este reto:

  •  Lily Van der Bass (Gossip Girl) debería ser la inspiración para cada peinado. Esa señora paseó toda la serie con las mejores joyas, los mejores esposos y los mejores abrigos y creo que es por los moños simples y predecibles que siempre llevaba.
  • Si tienen la dicha de vivir en un país con invierno y otoño, llevar el cabello suelto no tiene que ser un proceso tedioso. Un sombrero es su mejor amigo los días que no te pudiste lavar el cabello o te dio flojera poner a calentar la plancha.
  • Si el trabajo te obliga a estar jorobadas frente a una computadora o detrás de un escritorio, la media cola es la solución elegante al molesto flequillo que te cortaste el mes pasado cuando viste 500 Days of Summer (¿soy la única que pasó por eso?).
  • Las dos colitas o trenzas, le quedan bien solo a las indias en las películas y a Candy. Encuentra una manera de quitarle lo infantil, sin llegar a lo colegiala de película porno. Mientras más bajas y desarregladas, mejor.
  • Para cualquier eventualidad un moño alto y los zarcillos adecuados te sacan las patas del barro.

Algún día llegaré a ser una de esas mujeres que se pasean por nueva york con su apariencia perfecta. Cuando se día llegue estoy segura que volveré a intentar este pequeño reto y los resultados serán aun mejores. Por ahora, solo me falta encontrar la cura para la cara de zombie, el guardarropa perfecto y la habilidad de comer donas sin engordar.

Ahora, siguiendo el protocolo, me callo.
Hasta entonces,
Andrea A.

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P.D.:

Para las Bellas del mundo:
Síganme por Twitter que de vez en cuando digo algo gracioso.

Y para los Gastones por ahí:
Síganme por Instagram para ver solo las ilustraciones.
Síganme por Snapchat (andreaacolor) para ver como hago el ridículo y como me veo sin arreglar el brillo y el contraste

 

 

#HWP: EL CORTE

PicsArt_1447300050192Mis altibajos a la hora de cortarme el cabello vienen de la mano de que tan bien los padres crían a sus hijos, nunca he tenido que preocuparme por citas, shampoo o si a la señora que tenia antes no le agarró bien el tinte. Desde que tengo uso de razón la señora Conchita, establecida en una peluquería infantil, se ha encargado de mis ondas, mis remolinos y mis peleas con los cepillos. Conchita (sin el señora porque ya soy grande) conoce mis mañas y las de mi familia, al sentarme en su silla ya tenemos una especie de coreografía en la que me da un golpecito en el hombro para que me siente recta, me pone la capa de cebra –nunca la de tigre– y sin cremas y sin agua empieza la magia.

Durante la semana pensé en dar (copiar-editar-pegar) tips para ir a la peluquería, pero por más que buscara – y sí que busqué– artículos y blogs del tema, ninguno terminaba de aplicarse a mi. Entonces, floja como soy, les presento mis pasos para ir a cortarme el pelo:

  • Desenredar lo más posible el cabello recién lavado. Volver a desenredarlo una vez esté seco. En mi caso, yo prefiero hacerme un moño o una trenza para evitar que se enrede en el camino.
  • Ir con un corte en mente, una variación del corte que ya tienes y la lista (mental) de todos los cortes que te hiciste y lamentaste en tu adolescencia (mejor conocido como diferentes tipos de flequillo o pollina). El corte que quieres lo discutes con tu estilista*, si no se ponen de acuerdo, tienes la variante del corte y si tampoco están de acuerdo, pueden pensar que corte hacer basándose en la lista de lo que ya probaron y resultó desastroso.
  • Ir acompañado. No se si es por el cliché o es por el ambiente al que estoy acostumbrada, pero una peluquería no es lugar para leer**. Si vas acompañado puedes tener un tercer unto de vista acerca del corte, un compañero con quien criticar a los otros clientes y –en mi caso– una persona que te paga el corte.
  • Sentarse recta es importante. A mí, que me encanta imitar a un jorobado, se me hace difícil mantener la postura durante todo el corte. La postura adecuada le facilita el trabajo al estilista y te garantiza mejores resultados.
  • Deja que pase el tiempo. Al segundo día del nuevo corte te vas a ver en el espejo y vas a decir “¿qué me hice?”. Calma. El corte tarda en asentarse, y si eres como el común denominador que se corta y se peina el mismo día, jamás te vas a peinar como lo hace tu estilista. Tarda un par de días en asimilar el nuevo corte y aprende como sacarle provecho***.

NOTAS:

*Es importante crear una relación con el estilista. No tiene que ser en el local más caro o el estilista que todas piden. Tiene que ser alguien con quien te sientas cómoda hablando. Que escuche lo que quieras y te aconseje de acuerdo a tu forma de cara o tu cabello, no por el último color o corte que se hizo Shakira.

**Si nadie te quiere y nadie te acompaña no te conformes con revisar las redes sociales. Se un poco más productiva: escribe en tu agenda todas las cosas que tienes que hacer y empieza a planear algunas nuevas. Si eres más artística dibuja, escribe en tu diario, completa un cuadrito de Sudoku.

***En una nota más personal, mi nuevo corte me permite disfrutar del half up- half down que tenía tiempo sin usar.

Para ideas de peinados y recogidos les invito a pasear un rato por Pinterest. Este tablero en especial me parece genial, y no solo porque sea mío. Si se me pasó algo, siéntanse libres de recordármelo.

Hasta la próxima!
Andrea A.

Post relacionados: Hair witch Project  y Hair Witch Project: The Remake

HAIR WITCH PROJECT: THE REMAKE

Técnicamente ya leyeron esto. En este post hablaba de lo fastidiada que estaba del cabello largo y sin forma, la envidia que le tengo a mis amigas que se cambian el look tan fácilmente y de la opresión que tengo por parte de mi mamá, mi estilista y mi novio con respecto a la longitud de mi cabello. Aquí me comprometía a saquear Pinterest por los mejores tutoriales de peinados, probarlos todos por un mes y mostrar los resultados –día a día– por mis redes sociales.

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