Anatomía de un lunes

Anatomía de un lunes

 

Para las personas auto-empleadas* como yo, los lunes deberían ser relativamente fáciles. El tema de levantarse temprano luego de dos día de descanso a nosotros no nos afecta porque disfrutamos de un horario propio. Ser tu propio jefe, en papel, es lo mejor que le puede pasar a una persona creativa.

Ahora, vamos a la realidad: ser tu propio jefe cuando eres floja, desinteresada y de baja autoestima, es una de las peores ideas desde la invención del perfume**. Estos últimos años la crisis económica ha llevado a mi generación a convertirnos en emprendedores. Cualquier hobby o talento puede ser monetizado en la era de Instagram. La idea de sacarle provecho a mi gusto por la ilustración de moda ha tomado millones de formas: camisas, llaveros, libros, cuadernos, agendas, etc. Sin embargo, para todo el que me conoce, ninguna idea ha pasado de la etapa de “prueba”. Ya apenada con todo el que ha creído en mi y lo he decepcionado, tengo que tomar medidas drásticas con el asunto, e implementar el mayor incentivo de cambio que conozco: el bullying.

Si alguna enseñanza me han dejado las películas de high school americanas y mi propia experiencia estudiantil es que la humillación constante es una fuerza que lleva a grandes cambios como: la transformación de patito feo a cisne, un despertar sexual, la superación del miedo escénico o, en el peor de los casos, suicidio (que si nos ponemos a ver sigue siendo un cambio drástico).

El método más cliché para las mujeres de hacer bullying es publicar el diario de la chica tímida, en el cual confiesa su amor desmedido por el típico Jordan Catalano, Chuck Bass o Pacey. En mi caso, exponer mi progreso profesional y personal en un

blog me tiene que ayudar a no decepcionar a la gente, pues no puedo mentirles***.

Esta primera “minientrada” se siente bien. Me lleva a un mágico lugar como escritora entre Kim Kardashian y Carrie Bradshaw****.

El set de hoy representa mis lunes: Días en que la creatividad le gana a los planes. Día en el que la lista de “to dos” es ignorada para luego ser remplazada por una lista de metas idealizadas que caducan al cabo de dos horas en Pinterest. ¿Pero que más podían esperar de una idealista?

Andrea A.

*Término para personas desempleadas que siempre andan en “un proyecto”

** El perfume a mi me da dolor de cabeza.

***Por supuesto que puedo mentirles, pero no es la idea.

**** Aunque esté en una oficina de ventana con barrotes y con un outfit bien básico que vengo repitiendo todo el fin de semana.

#CasualFridays: DENIM

Viernes casual: denim

Mis viernes casuales* realmente son los domingos. Luego de una semana de ensayos y dos noches de función, el domingo es mi día para sacar los converse, los pantalones anchos y las camisas de muñequitos. Sin embargo, ultimamente – influenciada por la compañía con la que ando– me interesa vestirme acorde a mi puesto como niñera productora.

Uno de los mayores retos de irse cómoda al trabajo es no parecer una indigente maquillada en el intento. Ya habiendo definido mi “uniforme“, el siguiente paso es (como las gordas con sus diestas) encontrar una manera de romper la rutina de pantalones oscuros y suéteres gruesos. Por eso, siguiendo la linea de los viernes casuales en las empresas, impongo la maravillosa prenda que es una camisa de denim.

El denim o jean, a pesar de ser casual, ha cobrado un je ne sais quoi  en los últimos años que tendencias como la del “double denim” -que era impensable en los 90- es un éxito hoy día.

Double-Denim-Celebs

Claro que –como toda tendencia– se puede escapar de nuestras manos.

justin-and-britney-denim

En fin, he aquí varias maneras de usar una camisa de denim durante el día:

#casualfriday: denim

<br/>

Andrea A.

 

*En mi linea de trabajo realmente todos los días son casuales. Las actrices en vez de un uniforme tienen un estereotipo (horribles etiquetas que se ponen y defienden hasta la muerte). Las que trabajamos tras bambalinas también tenemos un estereotipo, solemos conformarnos con ropa cómoda y oscura que nos hacen invisible al publico, más no a los ataques de divismo de los actores y directores.

 

La moda según Steve Jobs

Piezas básicas del uniforme de una productoras de teatro/illustradora
Piezas básicas del uniforme de una productoras de teatro/illustradora

Según Steve Jobs una de las claves del éxito es no preocuparse por las cosas pequeñas. Él creía que usar un “uniforme” lo ayudaba a ser más productivo en el día, ya que su tiempo no se desperdiciaba en elegir el #ootd perfecto para impresionar a todos sus amigos en Apple.

Si analizamos con detenimiento mi closet si podemos encontrar ciertas similitudes en los colores, telas y tal vez se repite uno que otro estampado, pero siendo la persona indecisa que soy, todas mis piezas pueden caer en la categoría de un estilo “ecléctico” (honestamente es la recolección de piezas L y XL de las tiendas más baratas de la ciudad). El punto es que por mucho que Steve Jobs haya cambiado mi forma de ver la moda, no hay manera de reducir mi tiempo con un uniforme. No tengo el dinero para comprar un guardarropa nuevo.

Testaruda como una mula, creo que igual puedo sacar un “patrón” dependiendo de mis actividades más recurrentes: Ensayos, funciones y pintar (que le vamos a decir ir a la oficina para ir acorde a mis 26 años de edad). Siguiendo este patrón puedo crear tres modelos de uniforme y descomplicarme un poco la vida:

ENSAYOS: 

Ensayos - Rehersals

Para ensayos necesito estar cómoda y equipada de bolsillos donde se guardan lapices extras, sacapuntas y borras.

Top: Camisas abotonadas o franelas manga larga.
Bottom: Jeans todo uso (con buen fit en la cintura para no hacer espectáculos al agacharme)
Calzado: Confiados y siempre amistosos, mis Converse.
Styling: Corrector de ojeras, labios rojos y una trenza.

FUNCIONES:

Funciones

Funciones by andrea-a-color featuring a maybelline eyeshadow

Siendo el teatro la residencia del hombre de las nieves (no hay otra razón para las temperaturas exageradamente frías en ese lugar) lo mejor es ir abrigada y en tonos tan oscuros como las almas de los que llevan el teatro.

Top: Sweaters y pullovers debajo de una chaqueta o blazer negro.
Bottom: Skinny jeans oscuros y pantalones de oficinista de Vogue.
Calzado: Botas y botines.
Styling: Corrector de ojeras, sombras nude, mascara, studs y un moño a lo Lily Van der Bass

OFICINA:

Studio/ Office Wear

Studio/ Office Wear by andrea-a-color featuring a travel coffee mug

Para las horas creativas dejo atrás mis jeans y me voy más por las prendas más holgadas posibles.

Top: Maxi-dress o franelas holgadas
Bottom: Shorts o pantalones anchos
Calzado: Opcional
Styling: Makeup-free y un top bun o dos trenzas

Steve_Jobs_Quote
Cita innecesaria de Steve Jobs

Andrea A.

 

2016: IMPRESIONES Y REFLEXIONES

PicsArt_1451926114410Escribir en medio de un desorden mental es cuchillo para mi garganta. Principalmente estoy motivada a cerrarle la boca al Tauro que dice que ya deje el blog. Aunque no puedo negar un abandono obvio, ni voy a excusarlo por falta de tiempo o creatividad, mi abuela me enseñó a que si voy a hacer las cosas por salir del paso o de mala gana, no las hiciera. Este diciembre en vez de comer hallacas comí Wendys apurada en el carro, en vez de reuniones familiares tuve ensayos y se me olvidó que pasa cuando uno va a Maracaibo o el nombre de la linda colombiana. Mis gaitas iban de “04146210059” y “El risotto, Ramón, el risotto”.

No es que sea fanática de las navidades y el tiempo en familia, pero desde agosto estoy planeando esto de “renovarme” en navidad para empezar el año nuevo “desde cero”. Y siendo sincera (y por mucho que disfrute los nervios de los actores antes de salir a escena) el tema este del desorden del “medio” me tiene exhausta. La economía me tiene con ataques de pánico. Encontrar un negocio propio, o como se dice en Venezuela “tigres para matar”, se esta haciendo casi imposible. En Noviembre lleve 10 de mis ilustraciones a una tienda donde – a mi conocer– siguen a la venta. Tuve un encargo de más de 50 piezas para regalos de navidad de mi Tía la coqueta, que los repartió entre Venezuela y Australia. Tengo por lo menos unos 5 prototipos de productos que empezaron como ideas DIY para regalar en navidad a mis amigos (amigos que no he visto en más de un mes) y con todo eso, no tengo ni un centavo en mi cartera.

Estar cansada no significa que esté desagradecida, debo admitir que para mi nivel de aptitudes sociales, mi incapacidad de ponerle precio a mi trabajo y mi egoísmo con mis ilustraciones, el 2015 fue un buen año. Hoy, antes de empezar otro ensayo me siento nuevamente cansada y desentendida de todo el trabajo que se está haciendo, recordando el consejo de mi abuela, sé que debería alegrarme un poco, buscar algo que me contente, algo como mis cosas favoritas, cosas que me hagan feliz*:

  • Logre ser la adulta que mi abuela siempre quiso al tener una relación seria con un mismo hombre del signo Tauro. Nunca pensé que lo lograría, Al parecer el amor si conquista todo, hasta el miedo al compromiso.
  • Logre tener la dieta que mi amiga Sam siempre quiso. Ahora en mi lista de mercado (que hace mi papa porque aún no soporto estar en un automercado por mas de 10 minutos) incluye zanahoria, pimentón, brócoli y próximamente – con la sazón adecuada- calabacín.
  • Logre ser la empresaria que el Tauro desea que sea. Pude hablar de negocios sin marearme, decir algún chiste inapropiado o terminar bajando los precios a un mínimo o –peor aun– regalar mi trabajo.

“Ya va Andrea, lograste todo lo que querían los demás, que hiciste tú por ti?”- Madre

  • Vi 3 películas de Tom Hardy y me dormí en una. Ya no tiene ese poder sobre mí.**
  • Me puse los pantalones de niña grande y pedí a susurros y a gritos todo lo que quise.
  • Di el primer paso a ser la reina de las acuarelas.

“Andrea, es en serio”- Madre

2015

Seriamente, la prueba más grande que voy por el camino correcto se dio a  mitad del año pasado. Desde Costa Rica, una amiga de la familia, mandó a mi casa tres latas de colores. Unos pasteles, unos acuarelables y otros regulares. Sin despreciar el apoyo que todo el mundo me ha dado, este gesto de esta amiga FABULOSA de la familia es lo que un guru de la autoayuda llamaría “herramientas para el éxito”. La idea que alguien haya visto mi trabajo y haya decidido darme material para seguir haciéndolo sin exigir nada a cambio, me llevo a las lágrimas. Ocasionalmente veo las latas en mi escritorio y las abrazo (fueron las que me acompañaron a recibir el año).

El 2015 me dejo con una oficina repleta de utensilios (nuevos, rehusados, y prestados), la enseñanza del que el mejor café esta en una mesa con tus amigos en una plaza y al menos 3 horas de baile repartido con el renuente Tauro.

No pienso en resoluciones o propósitos en este año, eso se lo dejo al horóscopo. 2016, nuevo amigo, te recibo con los brazos abiertos.***

Andrea A.

*Realmente dudo que pueda escribir un post sin hacer referencia a la Novicia Rebelde o a Tom Hardy.
** ¿Ven?
***Bueno, no cono los brazos abiertos. 365 días es demasiado tiempo para tener os brazos extendidos, lo que importa es la intención 2016.

#HWP: Resultados

PicsArt_1449167597474Con diciembre llegó el fin del “Hair Witch Project”. El reto/compromiso/proyecto que me hice para aprender a arreglar mi melena de una manera socialmente aceptable. No les voy a mentir, no cumplí a totalidad con la idea de probar un estilo diferente cada día. Sin embargo, de esta experiencia puedo sacar un par de trucos para tener debajo de la manga. Como dice el Sombrerero Loco, empecemos por el principio y cuando termine, me callo.

No puedo hablar por los hombres, pero para las mujeres, el pelo es una forma de expresión. Ninguna mujer que esté insegura de su corte o su peinado se va a sentir segura consigo misma. Siempre hay un nervio de que tu inteligencia, astucia, belleza natural, etc, se vea afectada por el frizz.

Lo primero es el corte. Cortarse el cabello debería ser una actividad rutinaria tal como lo es pintarse las uñas. De vez en mes una quiere sentir un cambio, una mejora, en su aspecto y renovar el enmarque de la cara (el corte) es una de las maneras más relajantes. El pelo crece, tú envejeces y las canas se cubren. No hay que tener miedo a un par de tijeras o a un tinte, solo hay que estar pendiente de que cualquier cosa que decidas hacerte lo hagas con la ayuda de un profesional, o si fuiste bendecidas con el don, hacerlo –profesionalmente– tú misma.

Una vez que logramos dar con el corte perfecto luego están los peinados. Es muy fácil –más no rentable– ir a la peluquería a que te laven, te sequen y te peinen cada vez que vas a salir, el problema está en que la mayoría de las veces los resultados no son los deseados. Si ya pagaste una millonada por corte o tinte y la idea es ahorrar, aquí es donde nos ponemos creativas y con la ayuda de Pinterest o Youtube encontramos la solución. No hay un solo peinado en el mundo que no esté explicado paso a paso en Internet. Mis peinados favoritos –y los que uso ahora para no pasar calor– son rápidos de crear, fáciles de asegurar, y elegantes cuando la ocasión lo requiere. Aquí hay un tablero completo relacionado al tema.

 

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Como conclusión –y para molestar al Tauro que detesta mi listas– dejo un top 5 que resume lo más importante que aprendí con este reto:

  •  Lily Van der Bass (Gossip Girl) debería ser la inspiración para cada peinado. Esa señora paseó toda la serie con las mejores joyas, los mejores esposos y los mejores abrigos y creo que es por los moños simples y predecibles que siempre llevaba.
  • Si tienen la dicha de vivir en un país con invierno y otoño, llevar el cabello suelto no tiene que ser un proceso tedioso. Un sombrero es su mejor amigo los días que no te pudiste lavar el cabello o te dio flojera poner a calentar la plancha.
  • Si el trabajo te obliga a estar jorobadas frente a una computadora o detrás de un escritorio, la media cola es la solución elegante al molesto flequillo que te cortaste el mes pasado cuando viste 500 Days of Summer (¿soy la única que pasó por eso?).
  • Las dos colitas o trenzas, le quedan bien solo a las indias en las películas y a Candy. Encuentra una manera de quitarle lo infantil, sin llegar a lo colegiala de película porno. Mientras más bajas y desarregladas, mejor.
  • Para cualquier eventualidad un moño alto y los zarcillos adecuados te sacan las patas del barro.

Algún día llegaré a ser una de esas mujeres que se pasean por nueva york con su apariencia perfecta. Cuando se día llegue estoy segura que volveré a intentar este pequeño reto y los resultados serán aun mejores. Por ahora, solo me falta encontrar la cura para la cara de zombie, el guardarropa perfecto y la habilidad de comer donas sin engordar.

Ahora, siguiendo el protocolo, me callo.
Hasta entonces,
Andrea A.

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P.D.:

Para las Bellas del mundo:
Síganme por Twitter que de vez en cuando digo algo gracioso.

Y para los Gastones por ahí:
Síganme por Instagram para ver solo las ilustraciones.
Síganme por Snapchat (andreaacolor) para ver como hago el ridículo y como me veo sin arreglar el brillo y el contraste

 

 

#HWP: EL CORTE

PicsArt_1447300050192Mis altibajos a la hora de cortarme el cabello vienen de la mano de que tan bien los padres crían a sus hijos, nunca he tenido que preocuparme por citas, shampoo o si a la señora que tenia antes no le agarró bien el tinte. Desde que tengo uso de razón la señora Conchita, establecida en una peluquería infantil, se ha encargado de mis ondas, mis remolinos y mis peleas con los cepillos. Conchita (sin el señora porque ya soy grande) conoce mis mañas y las de mi familia, al sentarme en su silla ya tenemos una especie de coreografía en la que me da un golpecito en el hombro para que me siente recta, me pone la capa de cebra –nunca la de tigre– y sin cremas y sin agua empieza la magia.

Durante la semana pensé en dar (copiar-editar-pegar) tips para ir a la peluquería, pero por más que buscara – y sí que busqué– artículos y blogs del tema, ninguno terminaba de aplicarse a mi. Entonces, floja como soy, les presento mis pasos para ir a cortarme el pelo:

  • Desenredar lo más posible el cabello recién lavado. Volver a desenredarlo una vez esté seco. En mi caso, yo prefiero hacerme un moño o una trenza para evitar que se enrede en el camino.
  • Ir con un corte en mente, una variación del corte que ya tienes y la lista (mental) de todos los cortes que te hiciste y lamentaste en tu adolescencia (mejor conocido como diferentes tipos de flequillo o pollina). El corte que quieres lo discutes con tu estilista*, si no se ponen de acuerdo, tienes la variante del corte y si tampoco están de acuerdo, pueden pensar que corte hacer basándose en la lista de lo que ya probaron y resultó desastroso.
  • Ir acompañado. No se si es por el cliché o es por el ambiente al que estoy acostumbrada, pero una peluquería no es lugar para leer**. Si vas acompañado puedes tener un tercer unto de vista acerca del corte, un compañero con quien criticar a los otros clientes y –en mi caso– una persona que te paga el corte.
  • Sentarse recta es importante. A mí, que me encanta imitar a un jorobado, se me hace difícil mantener la postura durante todo el corte. La postura adecuada le facilita el trabajo al estilista y te garantiza mejores resultados.
  • Deja que pase el tiempo. Al segundo día del nuevo corte te vas a ver en el espejo y vas a decir “¿qué me hice?”. Calma. El corte tarda en asentarse, y si eres como el común denominador que se corta y se peina el mismo día, jamás te vas a peinar como lo hace tu estilista. Tarda un par de días en asimilar el nuevo corte y aprende como sacarle provecho***.

NOTAS:

*Es importante crear una relación con el estilista. No tiene que ser en el local más caro o el estilista que todas piden. Tiene que ser alguien con quien te sientas cómoda hablando. Que escuche lo que quieras y te aconseje de acuerdo a tu forma de cara o tu cabello, no por el último color o corte que se hizo Shakira.

**Si nadie te quiere y nadie te acompaña no te conformes con revisar las redes sociales. Se un poco más productiva: escribe en tu agenda todas las cosas que tienes que hacer y empieza a planear algunas nuevas. Si eres más artística dibuja, escribe en tu diario, completa un cuadrito de Sudoku.

***En una nota más personal, mi nuevo corte me permite disfrutar del half up- half down que tenía tiempo sin usar.

Para ideas de peinados y recogidos les invito a pasear un rato por Pinterest. Este tablero en especial me parece genial, y no solo porque sea mío. Si se me pasó algo, siéntanse libres de recordármelo.

Hasta la próxima!
Andrea A.

Post relacionados: Hair witch Project  y Hair Witch Project: The Remake

HAIR WITCH PROJECT: THE REMAKE

Técnicamente ya leyeron esto. En este post hablaba de lo fastidiada que estaba del cabello largo y sin forma, la envidia que le tengo a mis amigas que se cambian el look tan fácilmente y de la opresión que tengo por parte de mi mamá, mi estilista y mi novio con respecto a la longitud de mi cabello. Aquí me comprometía a saquear Pinterest por los mejores tutoriales de peinados, probarlos todos por un mes y mostrar los resultados –día a día– por mis redes sociales.

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