Gone Girl

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Cualquiera puede tener un blog, pero no cualquiera puede ser blogger”

Estoy segura haber leído eso en alguna esquina de Pinterest. La idea de abrir un blog se me ocurrió años atrás gracias (prepárense para el cliché) a Carrie Bradshaw. De alguna manera juré que podía tener ese nivel de vida si me dedicaba a tipear ruidosamente preguntas egocéntricas.  Así pues, durante una buena parte del 2008 me vestí como una payasa y le planteaba situaciones hilarantes a mi amiga de la infancia y no fue hasta el día de mi cumpleaños que decidí regalarme el titulo oficial de autora de un blog de “moda y opinión”.

Años de visitas fallidas a total calzado, un periodo de desempleo y un novio después, puedo asegurar que nunca le he encontrado tema al blog. Hasta ahora, es el equivalente a un selfie con semi-duck face: un retrato innecesario e impersonal que busca aceptación de la gente (aunque nadie lea más allá del segundo párrafo). Por casi ocho años, un remolino de ideas, proyectos, emociones y restricciones me han llevado a una pérdida total del ser(virtual).  Me he convertido en una tipa amargada, envidiosa, criticona y hasta cínica. Una hater. Creo haber tocado fondo, ahora solo me queda subir. Siguiendo los pasos de mujeres perdidas como Dorothy o Alicia, me di cuenta que la única manera de encontrar una salida es seguir el camino de ladrillos amarillos, descifrar las señales que me lance la vida y parar –de vez en cuando– a tomar el té .

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Pues déjenme decirles, que no lo he hecho nada mal. En agosto vendí la primera libreta hecha a mano. Desde entonces he vendido un par aquí, un par allá y hasta una en Buenos Aires. Estoy orgullosa de mis libretas y aunque todavía queda mucho por mejorar, puedo decir que voy en camino a cumplir el sueño (relativo) de vender mis ilustraciones. Ahora solo estoy  esperando que me venga la inspiración para crear una línea edición limitada, ¿alguna idea?

En cuanto a tomar el té de vez en cuando, decidí volver a la terapia de dibujar lo que me gustaría tener en mi closet. Me sorprendí un poco ver el cambio que he tenido luego de estos meses sin dibujar Fashionettes. Últimamente he estado más en sintonía con la Andrea que idolatra la manera de vestir de Kate Moss, ve The Rachel Zoe Project y hojea Vogue en el kisoko de la esquina. Aunque debo admitir que nada me hace más feliz que mis gorditas, las ilustraciones ‘delgadas’ fueron mi escuela en el tema de la ilustración de moda y va a ser difícil dejarlas. Retomé las Fashionettes luego de un periodo Boteroso Chic*que nació en julio/junio por que quería cambiar de estilo. Quería ser una mujer coqueta, seductora, con buenas curvas y la única manera de conseguirlo era dibujando a Lola. Sin embargo, poco a poco he retomado mis ilustraciones originales de modelos delgadas, altas y con melenas de sirena.

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Aprovechando este nuevo tiempo de ocio, también retomé un hobby que me gustaba mucho de chiquita: llevar una agenda. Estando vieja para Pascualina, me uní a la moda del Bullet Journal y hasta hice una agenda DIY tipo Midori.  En Youtube conseguí un mar de decoradoras de agendas de las que puedo aprender una o dos cosas y son super relajantes de escuchar. Entre ellas y podcast mis tardes pintando y garabateando se han hecho mucho más amenas y hasta creo que en el futuro ahondaré más en este tema. Por ahora la meta es llevar una especie diario (que quedará lejos del alcance de cierto Tauro chismoso), en el cual refleje lo que hice en el día,las tareas que me quedan por hacer, garabatos relajantes e ideas de proyectos futuros.

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No es secreto que me encanta hacer listas y tener una colección de cuadernos que haría orgulloso a cualquier acaparador. Creo que si -como Pinocchio– me porto bien, soy honesta y mantengo una agenda constante, tal vez me convierta en una blogger de verdad.

Andrea A.

*Boteroso Chic suena mejor que plus sized,¿no?
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Dos Son Multitud

a-girl-and-her-coffee.png.pngJanis Joplin dijo “No te comprometas a ti mismo, eres lo único que tienes”. A pesar de ser fan de One Direction a los 26, ser compradora compulsiva y tener una fascinación –casi sexual– con el pan tostado con mantequilla, me considero una grata persona. Claro que hay una que otra mejora que podría hacer, pero en un ámbito general estoy feliz conmigo misma. Sin embargo y por alguna razón inexplicable me aterra la idea de estar sola. Simplemente no sé estar sola.

Ahora en una relación a medias, con todos mis amigos al otro lado del mundo o detrás de una pantalla en sus oficinas, no me queda más compañía que la mía. Hoy me he dado cuenta que le tengo cierto resentimiento a esa parte dependiente de mi. Soy dependiente de mi mamá, mi hermano, mi novio, mis amigos y –tristemente- de la situación. No hay nada más sabroso que echarle la culpa de todos tus problemas al país, a las malcriadeces del Tauro, al gobierno, al cura de la iglesia que te hizo sentir marginada por no haber estudiado en el san Ignacio, etc. Pero la verdad, como sabiamente lo dijo Janis, es que yo soy lo único que tengo, y por lo tanto, toda la culpa de mis males es solamente mía.

La solución puede ser una especie de Eat, Pray, Love que se adapte a la tasa de cambio de Venezuela. Los pasos son simples: Borrar todo Pitbull de mi playlist* y escuchar solo canciones francesas, jugar al ensayo y error emocional (hasta que ya no encuentre torta de chocolate en Caracas para ahogar mis penas), mudarme a un país vecino que esté surgiendo en el ámbito teatral y finalmente entrar al mundo maravilloso de vender artesanías por Internet. Pero punto a punto en la lista me llevan a preguntas como: ¿No estoy muy vieja para esto?, ¿En que perdí mi adolescencia si no fue en encontrarme y rebelarme? ¿Estoy a tiempo para hacerme un tatuaje significativo en el tobillo, del que me arrepentiré en 4 años cuando tenga 30? ¿30 sigue siendo la edad límite para definir si soy una persona exitosa? ¿Existe una edad límite para definir el éxito de una persona?

Hoy hablé con una amiga y le conté la situación en la que estoy. El resentimiento que le tengo a mi dependencia. Ella me dijo que ella se sentía a veces igual. Solo que ella en vez de decir “Me siento dependiente”, dice “Siento que no soy libre”, y esa frase en si era un llamado a la libertad. No lo entendí muy bien, pero sí llegue a la conclusión que tengo que comprometerme con la idea de estar sola y disfrutarlo en el intento. Devolverme a cuando media 45cm y lloraba en el recreo del Kinder porque extrañaba mi libertad en casa, detalles insignificantes como el olor del queso derritiéndose en el pan de mi abuela, un libro suavecito que tenía y mi memoria de colores. Devolverme a la época en que me encantaba estar sola.

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Haciendo uso de mis mejores habilidades se me ocurrió la idea de una lista de actividades que puedo realizar por mi cuenta en la ausencia del WiFi:

COMO ESTAR SOLA Y NO REVISAR INSTAGRAM EN EL INTENTO

Manejar hasta la bomba de gasolina y poner gasolina.
Almorzar sola en una feria.
Almorzar sola en un restaurante.
Ir al auto-mercado y comprar sin preguntarle a nadie como se eligen las verduras.
Cocinar solo para mí sin preguntarle nada a mi madre.
Salir sola por un café y resistir el impulso de hablar con viejitos.
Hacer ejercicio (llorar es valido).
Crear un itinerario que anule del todo la importancia del tiempo con el Tauro.
Regalarle una hora diaria a la creatividad.
Escuchar música. Solo escucharla.

Ayer, luego de escribir el primer borrador de esta entrada, soñé que llegaba cansada y atormentada por la jornada laboral a mi apartamento soñado. Entraba, me cambiaba las botas habituales por unas pantuflas de piel azul con una “A” dorada grabada en ellas, caminaba al centro del lugar donde me esperaba una taza gigante de café y, junto a ella, un taburete con una Copa Dalay de la 4D encima. Por todo el lugar sonaba la voz de Alanis Morissette mientras me sumergía en mi baño de café, con mi helado en mano. A medida que pasaba el tiempo y me iba relajando, mi cabello se iba tornando en un color violeta e iba adquiriendo un aspecto como de sirena. Sin contar las apariciones aquí y allá de Tom Hardy, nunca me había despertado tan feliz por un sueño. Lo tomaré como una buena señal.

Andrea A.

*Jamás borraría todo Pitbull de mi playlist. ¿Están locos?

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POSTALES DESDE JUPITER: Planes y Estrenos

Planes y estrenosYa casi se acaba el mes y apenas estoy estrenando la “pinta del primero”. No debería considerarse ‘estreno’ porque en teoría es una camisita rotica y vieja de mi tía que con la ayuda de mi madre pude remodelar y no se podría considerar ‘pinta’ porque lo que estoy haciendo es planear en mi agenda lo que queda del mes. Pero bueno, es la intención la que cuenta , ¿no?

Tanto diciembre y enero me drenaron la energía con ensayos, entrevistas de madrugada y primeras funciones, pero (tal como dice el cliché) la función debe continuar. Ya habiendo estrenado las dos obras que estaban pendientes, esta semana pude al fin descansar (a medias). Empecé con el “blue monday” -el lunes más pesado del año según ciertos estudios- llena de energía, pero de nada me sirvió a falta de vehículo propio. Terminé encerrada nuevamente en las cuatros paredes del apartamento taurino donde me reencontré con Netflix y las sabanas mostaza que tanto me gusta odiar. El martes pasó desapercibido con la compra de unos sobrevalorados bombones y otro estreno: mis lapices de colores pastel DERWENT.

Una de las cosas que me obligue a dejar en el 2015 era estos ‘propósitos y resoluciones’ por la simple razón que por falta de tiempo o flojera, nunca los cumplo. Es una decepción innecesaria en mi vida. Pero Pinterest y sus artículos de mujeres exitosas, test de estilo de vestir y tips para ordenar tu ropa de manera efectiva, me llevó a mi propósito recurrente: Encontrar un estilo de vestir, fácil, sencillo y bonito. Entonces, manipulando un poco mi subconsciente cambio la palabra ‘propósito’ por ‘experimento’ y me pongo a experimentar las diferentes opciones que amablemente me ofrecen los tableros fashionistas. 

Planner Time

Con este pequeño paso para Andrea y lo que espero  sea un gran paso para este blog, saco unas de las tantas libretas que el Tauro me ha regañado por comprar y me pongo a planear lo que me depara el resto del mes. Les doy la cordial invitación a que me sigan en estos experimentos o me comenten de algún otro que se les ocurra.

Andrea A.

#HWP: Resultados

PicsArt_1449167597474Con diciembre llegó el fin del “Hair Witch Project”. El reto/compromiso/proyecto que me hice para aprender a arreglar mi melena de una manera socialmente aceptable. No les voy a mentir, no cumplí a totalidad con la idea de probar un estilo diferente cada día. Sin embargo, de esta experiencia puedo sacar un par de trucos para tener debajo de la manga. Como dice el Sombrerero Loco, empecemos por el principio y cuando termine, me callo.

No puedo hablar por los hombres, pero para las mujeres, el pelo es una forma de expresión. Ninguna mujer que esté insegura de su corte o su peinado se va a sentir segura consigo misma. Siempre hay un nervio de que tu inteligencia, astucia, belleza natural, etc, se vea afectada por el frizz.

Lo primero es el corte. Cortarse el cabello debería ser una actividad rutinaria tal como lo es pintarse las uñas. De vez en mes una quiere sentir un cambio, una mejora, en su aspecto y renovar el enmarque de la cara (el corte) es una de las maneras más relajantes. El pelo crece, tú envejeces y las canas se cubren. No hay que tener miedo a un par de tijeras o a un tinte, solo hay que estar pendiente de que cualquier cosa que decidas hacerte lo hagas con la ayuda de un profesional, o si fuiste bendecidas con el don, hacerlo –profesionalmente– tú misma.

Una vez que logramos dar con el corte perfecto luego están los peinados. Es muy fácil –más no rentable– ir a la peluquería a que te laven, te sequen y te peinen cada vez que vas a salir, el problema está en que la mayoría de las veces los resultados no son los deseados. Si ya pagaste una millonada por corte o tinte y la idea es ahorrar, aquí es donde nos ponemos creativas y con la ayuda de Pinterest o Youtube encontramos la solución. No hay un solo peinado en el mundo que no esté explicado paso a paso en Internet. Mis peinados favoritos –y los que uso ahora para no pasar calor– son rápidos de crear, fáciles de asegurar, y elegantes cuando la ocasión lo requiere. Aquí hay un tablero completo relacionado al tema.

 

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Como conclusión –y para molestar al Tauro que detesta mi listas– dejo un top 5 que resume lo más importante que aprendí con este reto:

  •  Lily Van der Bass (Gossip Girl) debería ser la inspiración para cada peinado. Esa señora paseó toda la serie con las mejores joyas, los mejores esposos y los mejores abrigos y creo que es por los moños simples y predecibles que siempre llevaba.
  • Si tienen la dicha de vivir en un país con invierno y otoño, llevar el cabello suelto no tiene que ser un proceso tedioso. Un sombrero es su mejor amigo los días que no te pudiste lavar el cabello o te dio flojera poner a calentar la plancha.
  • Si el trabajo te obliga a estar jorobadas frente a una computadora o detrás de un escritorio, la media cola es la solución elegante al molesto flequillo que te cortaste el mes pasado cuando viste 500 Days of Summer (¿soy la única que pasó por eso?).
  • Las dos colitas o trenzas, le quedan bien solo a las indias en las películas y a Candy. Encuentra una manera de quitarle lo infantil, sin llegar a lo colegiala de película porno. Mientras más bajas y desarregladas, mejor.
  • Para cualquier eventualidad un moño alto y los zarcillos adecuados te sacan las patas del barro.

Algún día llegaré a ser una de esas mujeres que se pasean por nueva york con su apariencia perfecta. Cuando se día llegue estoy segura que volveré a intentar este pequeño reto y los resultados serán aun mejores. Por ahora, solo me falta encontrar la cura para la cara de zombie, el guardarropa perfecto y la habilidad de comer donas sin engordar.

Ahora, siguiendo el protocolo, me callo.
Hasta entonces,
Andrea A.

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P.D.:

Para las Bellas del mundo:
Síganme por Twitter que de vez en cuando digo algo gracioso.

Y para los Gastones por ahí:
Síganme por Instagram para ver solo las ilustraciones.
Síganme por Snapchat (andreaacolor) para ver como hago el ridículo y como me veo sin arreglar el brillo y el contraste

 

 

HAIR WITCH PROJECT

PicsArt_1445999517250Para las mujeres cambiarnos el color o el corte de cabello es terapéutico. ¿Terminaste una relación?: Córtate el cabello. ¿Quieres sentirte como una diosa griega del amor?: Ponte extensiones. ¿Quieres un cambio radical?: Píntatelo de morado. ¿Se casa tu mejor amiga antes que tú?: Hazte los reflejos que ella nunca se pudo hacer. ¿Estás aburrida en tu casa?: Saca las tijeras, córtate tú misma el flequillo siguiendo un tutorial de Youtube y arrepiéntete de tu decisión por los siguientes tres meses.

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BLACK DAHLIA

PicsArt_1444925294747Con tan solo 5 episodios de House of DVF ya quiero botar todo mi closet y remplazar mi monocromático estilo por wrap dresses de estampados coloridos. Hay algo en el balance de simplicidad y exageración de los diseños de Diane Von Furstenberg que realmente me hace creer que para ser la mujer que quiero ser necesito un closet lleno de medias negras, accesorios llamativos y una colección de vestidos DVF en tonalidades rojas y violetas. La realidad es que –aunque se me vería genial– ese no es mi estilo. Mi apego al jean y mi affair con las franelas negras de algodón son mucho más fuertes que mi admiración por la elegancia colorida de la diseñadora.

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