La culpa es de la Jirafa

Ines la JirafaEra yo una dulce niña de unos 8 años, cuando en el colegio decidieron llevarnos de paseo al Museo de Los Niños. Luego de un paseo en autobús, de aprender a hacer hojas recicladas, y conocer las estrellas, el salon se agrupó al rededor de un kiosko de recuerdos. Una tiendita absurdamente cara donde los padres compran objetos inútiles para conmemorar el viaje al museo. Una de las madres chaperonas decidió ofrecernos a un grupo de niñas el recuerdo que quisiésemos del kiosko. Todas eligieron alguna pieza de la linea de “joyas” de la mascota del museo. Yo -que para ese entonces ya tenía claro mi sentido de la moda- dije que no quería nada, pero con la insistencia de la mamá me decidí por una jirafa de 10cm de alto. Era mi primera figurita de juguete. Decidí llamarla Ines.

Esa tarde llegué emocionada a la casa con Ines la Jirafa y se la presenté a mi abuela, a mi abuelo, a mi hermano y a mi mamá. La última no lo tomo bien la nueva adición a la familia. Mi mamá me hizo devolver la jirafa al día siguiente y me regaño por haberla pedido en primer lugar. Como lloré cuando la devolví.

Por suerte, la mamá chaperona se comunicó con mi mamá nazi y le explicó que yo no la había pedido, que había sido un regalo por haberme portado bien durante el paseo, que me la iba a regresar y no se iba a hablar más del asunto. El lunes siguiente regrese a mi casa con mi Jirafa y se mantuvo conmigo por unos 13 años hasta que un día se perdió.

Hay veces que en piñaterias o en jugueterias busco a mi Jirafa, pero hasta ahora, solo me he encontrado con vacas, toros, lagartijas, ratones, arañas y dinosaurios.

La ilustración de hoy es para Ines la Jirafa, donde quiera que estés.

Andrea A.

Here We Go Again

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Es increíble como la mente humana logra sabotearlo todo, como deja que uno se llene de esperanza con un nuevo proyecto, le dedique varias horas de planificación y luego por arte de flojera lo deje sin terminar. A principios de año coloque en linea mi primer video de Youtube. Con un truco que suponía muy astuto de mi parte, el video se trataba de mi resolución de año nuevo: dibujar todos los días -sin falta- durante 100 días. La meta de esto era conseguir la práctica que tanto me hace falta.

No llegué ni al tercer día.

Ayer tuve conmigo el sketchbook toda la tarde y ¿pueden creer que ni pude abrirlo? Tengo meses en eso, pero hoy me levanté molesta con esa falta de voluntad y a mitad de tarde, BOOM: Instagram me regala el perfil de Elle Luna, una artista que promueve el reto de los 100 días. El proyecto comenzaba hoy (ayer, para quien esté leyendo esto hoy).

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Sin esperar un segundo más, seguí los pasos para empezar, junté los materiales necesarios, busqué mi lista de ideas y terminé con el hashtag: #100DaysOfSketching.  A las 9 de la noche estaba terminando de recoger mi escritorio y pensando que sería entretenido acompañar algunos días con entradas para el blog, ¿no?

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Hoy ilustré una tardé típica en la oficina. Hoja en blanco, la lista de ver más tarde en Youtube reproduciéndose en aleatorio, los lapices recién afilados y yo hablando por whatsapp con el Tauro que se acaba de despertar.

¿Será que ahora si lo logro?

Andrea A.

No hay mejor momento

Sí, ya se. Parece que le robe la frase a Elizabeth Gilbert. Pero vamos, empecé el año con insomnio, en pijamas feas, con Eat, Pray, Love en el fondo mientras escribo y paso a limpio anotaciones golpeadas del 2016 a agendas y cuadernos para el 2017.

El video debió salir antes, yo se. Ahora caí en el lamentable cliché de empezar las cosas el primer día del año. Al menos no es lunes.

Andrea A.

Madrugar no es de humanos

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Levantándome a eso de las 9:00 am, paso dos horas deambulando un rato entre todas mis agendas, reviso todas mi listas, le escribo al Tauro y le digo a mi madre que aun no se que voy a hacer con el almuerzo. Escondiendo detrás de varias capas de antiojeras el efecto domino del daño que causa el insomnio, mi día empieza a ser productivo a eso de las 11:00 am. Dependiendo del día puedo pasarla encerrada en una oficina con colores o un apartamento viendo películas. De esta manera he vivido los últimos 2 años. Este año se suponía que iba a ser el año que empezaba mi “empire” como ilustradora. La verdad es que lo único que he logrado es hacerme socia de un viejo amigo que aceptó vender mis tazas en su puesto de comida, vender una que otra libreta personalizada y llenar millones de post it con ideas de negocio que terminan enterrados en supuestos diarios.

Antes de tocar fondo, prefiero aceptar que mi rutina no está siendo productiva. Lo que hago no me está haciendo feliz. En un mundo donde Hamilton, Youtube, conversaciones con mamá y el Tauro existen, tener la voluntad para trabajar en una ilustración es difícil de encontrar. El día se me hace corto por falta de compromiso a mi horario y a mi agenda. Siguiendo el dicho “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, decidí probar esta locura que es madrugar y acoplarme al deplorable horario de oficina.

Tal suerte tengo, que en mi casa no es común el respeto al sueño después de las 6:00 am, algún extraño fenómeno habrá que les hace imposible transitar en silencio por los cuartos. Las 24 horas es una sinfonía de tuberías, pisadas, conversaciones gritadas, y cosas cayéndose, pero en las mañanas estos ruidos se intensifican. No es extraño que todos tengamos malhumor de vez en cuando. En estos días, entre la angustia, la falta de comida, los ruidos típicos del hogar y esta nueva practica de madrugar, mi sueño ha recibido unos cuantos golpes que se ven reflejados en mis –ahora terminales– ojeras.

Después de una semana de este experimento, le voy agarrando el truco, pero permítanme recalcar: madrugar no es de humanos. Las”morning people” tienen que ser un mito como las sirenas. No tengo palabras para explicar lo difícil que es levantarme todos los días con una alarma. Por suerte, soy una persona que intenta ver las soluciones en vez de los problemas. Traigo conmigo unos tips para madrugar y no convertirse en un demonio del mal humor en el intento. Algunos son obvios, otros creo que pueden ayudar a las personas que recién empiezan a madrugar:

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Pasos para ser una buena madrugadora

1.- LA ELECCIÓN DE ALARMA

El trabajo de una alarma es alertarte que es hora de levantarte sin despertarte bruscamente,nadie quiere comenzar el día con un susto o de mal humor. Los relojes de alarma aunque, bonitos suelen tener alertas agresivas. Los teléfonos, en cambio, tienen mil opciones de alarmas para elegir. Para los que quieren pensar fuera de la caja y no se conforman con una de las alarmas que trae el celular, la aplicación “The Rock Clock” de La Roca es perfecta. Levantarse con Dwayne “The Rock” Johnson lo hace sentir a uno como importante, como que uno tiene contactos.
Sin embargo, no recomiendo escoger una canción como alarma ya que terminará siendo la canción más odiada en tu playlist.

2.- SATISFACTION

Despertarse es rudo, nadie en su sano juicio lo puede disfrutar, así que uno de los remedios que he encontrado contra la amargura es encontrar una actividad directa por la cual despertarme. En caso de personas perfectas y sacada de la mente de Martha Stewart esta actividad puede ser disfrutar de un batido de frutas, cocinar el croissant perfecto, hacer diez minutos de cardio, completar un crucigrama, jugar con la mascota o averiguar los últimos chismes acerca de Taylor Swift. En mi caso, es dibujar unos minutos así sea un mandala o un Zentangle o cualquier cosita que me llame la atención. Crear sets en Polyvore* también se ha hecho una de mis rutinas favoritas de la manñana.

3.- VIGILANCIA CONSTANTE

Por supuesto que si de madrugar se trata, el tiempo apremia. Para lograr disfrutar una actividad de 5-10 minutos al levantarme, tengo que asegurarme de prepararme para el día siguiente y alistar todo la noche anterior. Al finalizar la tarde, cuando siento el día ganado, pongo Hamilton en shuffle y me pongo a elegir la ropa que me voy a poner al día siguiente, plancho lo que hay que planchar y guindo lo que hay que guindar, me siento a esbozar un plan con las tareas que no terminé en el día y lo que me falta, lleno mi botella de agua, me baño, me cepillo los dientes y finalmente me acuesto a revisar Instagram o Tumblr hasta que me quede dormida**.

4.-DOBLE CHECK

Para terminar de sacarme el sueño del cuerpo, necesito una cachetada de realidad y es ahí donde pongo mis cartas (planes) sobre la mesa (agenda). Mientras desayuno reviso cualquier eventualidad en un calendario aparte y me hago un horario mental del día, anoto en mi fiel agenda las tareas que tengo que realizar y trato de asignarme un par de breaks durante el día . No me monto en el carro hasta no tener asegurado un esquema de como va a ser el día.

5.- H2O

Más importante, y lo primero que hago al despertarme, es tomar agua. Teniendo el día productivo que quiero tener, hidratarme es una de las primeras cosas que se me olvida. Esos primeros minutos en la mañana (en que la vida va a 5 por hora) es el momento perfecto para tomarse los primero dos vasos de agua de los ocho que tanto recomiendan los medicos***.

Esas son mis recomendaciones para tener un madrugonazo más amable. Espero que a quien le pueda importar, le llegue este mensaje y acepte mi invitación al grupo de trasnochadores anónimos.  Nos reunimos todos los martes a eso de las 11:00 pm, suelen haber bocadillos y wifi gratis para que vean todos esos videos de gente cayéndose por jugar Pokemon Go.

Andrea A.

*Realmente es intentar aprender a rapear Guns an Ships de Hamilton o apender la coreografía de Sorry de Justin Bieber, pero me daba pena ponerlo así de primero.

**Esto no es lo más recomendable. El día debería terminar conmigo y uno de los tantos libros que tengo pendientes por leer. Pero si yo leo, ¿quien le da likes a todas las fotos de Tom Hardy sin camisa? (casi hago una entrada entera sin nombrarlo)

***¿Todos los medicos lo recomiendan o es otra de las mentiras saludables de mi madre?

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Dos Son Multitud

a-girl-and-her-coffee.png.pngJanis Joplin dijo “No te comprometas a ti mismo, eres lo único que tienes”. A pesar de ser fan de One Direction a los 26, ser compradora compulsiva y tener una fascinación –casi sexual– con el pan tostado con mantequilla, me considero una grata persona. Claro que hay una que otra mejora que podría hacer, pero en un ámbito general estoy feliz conmigo misma. Sin embargo y por alguna razón inexplicable me aterra la idea de estar sola. Simplemente no sé estar sola.

Ahora en una relación a medias, con todos mis amigos al otro lado del mundo o detrás de una pantalla en sus oficinas, no me queda más compañía que la mía. Hoy me he dado cuenta que le tengo cierto resentimiento a esa parte dependiente de mi. Soy dependiente de mi mamá, mi hermano, mi novio, mis amigos y –tristemente- de la situación. No hay nada más sabroso que echarle la culpa de todos tus problemas al país, a las malcriadeces del Tauro, al gobierno, al cura de la iglesia que te hizo sentir marginada por no haber estudiado en el san Ignacio, etc. Pero la verdad, como sabiamente lo dijo Janis, es que yo soy lo único que tengo, y por lo tanto, toda la culpa de mis males es solamente mía.

La solución puede ser una especie de Eat, Pray, Love que se adapte a la tasa de cambio de Venezuela. Los pasos son simples: Borrar todo Pitbull de mi playlist* y escuchar solo canciones francesas, jugar al ensayo y error emocional (hasta que ya no encuentre torta de chocolate en Caracas para ahogar mis penas), mudarme a un país vecino que esté surgiendo en el ámbito teatral y finalmente entrar al mundo maravilloso de vender artesanías por Internet. Pero punto a punto en la lista me llevan a preguntas como: ¿No estoy muy vieja para esto?, ¿En que perdí mi adolescencia si no fue en encontrarme y rebelarme? ¿Estoy a tiempo para hacerme un tatuaje significativo en el tobillo, del que me arrepentiré en 4 años cuando tenga 30? ¿30 sigue siendo la edad límite para definir si soy una persona exitosa? ¿Existe una edad límite para definir el éxito de una persona?

Hoy hablé con una amiga y le conté la situación en la que estoy. El resentimiento que le tengo a mi dependencia. Ella me dijo que ella se sentía a veces igual. Solo que ella en vez de decir “Me siento dependiente”, dice “Siento que no soy libre”, y esa frase en si era un llamado a la libertad. No lo entendí muy bien, pero sí llegue a la conclusión que tengo que comprometerme con la idea de estar sola y disfrutarlo en el intento. Devolverme a cuando media 45cm y lloraba en el recreo del Kinder porque extrañaba mi libertad en casa, detalles insignificantes como el olor del queso derritiéndose en el pan de mi abuela, un libro suavecito que tenía y mi memoria de colores. Devolverme a la época en que me encantaba estar sola.

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Haciendo uso de mis mejores habilidades se me ocurrió la idea de una lista de actividades que puedo realizar por mi cuenta en la ausencia del WiFi:

COMO ESTAR SOLA Y NO REVISAR INSTAGRAM EN EL INTENTO

Manejar hasta la bomba de gasolina y poner gasolina.
Almorzar sola en una feria.
Almorzar sola en un restaurante.
Ir al auto-mercado y comprar sin preguntarle a nadie como se eligen las verduras.
Cocinar solo para mí sin preguntarle nada a mi madre.
Salir sola por un café y resistir el impulso de hablar con viejitos.
Hacer ejercicio (llorar es valido).
Crear un itinerario que anule del todo la importancia del tiempo con el Tauro.
Regalarle una hora diaria a la creatividad.
Escuchar música. Solo escucharla.

Ayer, luego de escribir el primer borrador de esta entrada, soñé que llegaba cansada y atormentada por la jornada laboral a mi apartamento soñado. Entraba, me cambiaba las botas habituales por unas pantuflas de piel azul con una “A” dorada grabada en ellas, caminaba al centro del lugar donde me esperaba una taza gigante de café y, junto a ella, un taburete con una Copa Dalay de la 4D encima. Por todo el lugar sonaba la voz de Alanis Morissette mientras me sumergía en mi baño de café, con mi helado en mano. A medida que pasaba el tiempo y me iba relajando, mi cabello se iba tornando en un color violeta e iba adquiriendo un aspecto como de sirena. Sin contar las apariciones aquí y allá de Tom Hardy, nunca me había despertado tan feliz por un sueño. Lo tomaré como una buena señal.

Andrea A.

*Jamás borraría todo Pitbull de mi playlist. ¿Están locos?

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Gato Encerrado

GATO ENCERRADO AAC
En primer grado (o segundo, o tercero), en el colegio nos mandaron a leer el libro Gato Encerrado, un dulce y gracioso libro ilustrado por Cristina Keller que contaba la historia de un gato que se paseaba como la mascota del edificio y un día desaparece. El libro retrataba las diferentes personalidades de los habitantes de un edificio y como el gato se adaptaba a las diferentes actividades que cada vecino realizaba durante la semana. Ahora, cínica y no más sabia, entiendo que el libro trataba de una prostituta.

Mentira… quería sentirme una escritora intensa por un momento. El libro trataba de aceptar las diferentes personalidades y caracteres que nos rodean y adaptarnos a cada uno de ellos para poder sobrevivir en sociedad. Que recuerde, el gato era amante de la moda, del arte, de la literatura, de los pájaros y del baloncesto (o un deporte que no era ni béisbol ni fútbol).

Cuchurumin (era uno de los nombres del gato) me enseñó a adaptarme desde chiquita. Primero a la vecina malcriada que quería acaparar todos los juguetes, luego a los “bullies”* del colegio, a los compañeros de trabajo más bohemios y luego al novio malcriado que quiere acaparar todas las salas de Caracas (y creo que también los juguetes).

El peligro en este aparente don social, es que a veces la grandeza se pierde entre tantas adaptaciones (por ejemplo, la adaptación cinematográfica de The Great Gatsby del 2013). Ahora que ya estoy grande y puedo decidir con quien compartir mi tiempo libre, me está costando un poco mostrar mi maravilloso ser, porque ya no estoy segura de que tan maravilloso es.

Con una crisis económica, un racionamiento eléctrico y sin pases mágicos a la mafia teatral, vuelvo a tener una despreciable etapa de desempleo. Esto me lleva a pensar en soluciones rápidas y efectivas de empleo. Sin respuesta alguna de millones de jefes de recursos humanos a los que les envié mi curriculum, después de considerar (y declinar) la vía fácil de la prostitución y luego de haberme aislado de cualquier contacto en teatro, el paso lógico a seguir es aprovechar mi facilidad con las manualidades y hacer algo que venda mientras el Tauro consigue una sala que nos acoja como el José y la Maria teatral**. Si me pongo a pensar, tengo millones de ideas que pueden resultar en un mercadito de artesanos, pero no logro empezar ningún proyecto por la interrogante ¿realmente tengo algo que ofrecer?. Paso semanas haciendo listas y preparaciones para empezar y de repente  Instagram, Pinterest y Youtube, películas que aun no he visto, el miedo al fracaso, el miedo al éxito y cualquier superficie horizontal se interponen en el camino y me quedo en casa, con el maletín preparado y “escribiendo un rato para el blog”. ¿Hubo acaso una época en la que estuviese segura que sirvo para algo y no soy un completo fracaso con un par de chistes debajo de la manga?

Añadiéndole leña al fuego, otra cosa que me estanca es la opinión de los demás. Y es que lo obstáculos personales los tengo todos los días. Decidir si seguir durmiendo o si bajar a hacerme el desayuno pasando antes por la maquina de pilates es una batalla que he venido perdiendo la mayor parte de mi vida. Estoy acostumbrada a decepcionarme. Sin embargo, cuando la gente que intenta ayudarme se decepcionan y aparte se frustran, los ánimos se me van al piso y de allí surge otra semillita de flojera y rápidamente se convierte en un jardín de procrastinación del que ya no se salir. En este círculo vicioso he pasado los últimos meses, peleando con novio, amigos, familiares y Carlos Fraga por mi falta de emprendimiento.

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Aquí es donde el libro de la infancia sale a colación. El gato del libro (SPOILER) resulta ser una gata que estaba esperando gatitos y la razón de su desaparición es porque se tuvo que tomar su tiempo lejos de sus distintos amos para encargarse de sus nuevos gatitos. Si me obligan a sacar la moraleja de la historia, es esta: Si no te encargas de ti misma, ¿cómo demonios te vas a encargar de alguien más?***

Es hora de comprarme un mp3 y unos audífonos que no lastimen mis diminutas orejas y aislarme del mundo, tener una conversación con mi yo negociante y como dicen por ahí, ponerme las pilas.

¿Alguna recomendación de un playlist motivador?

Andrea A.

*Realmente no los considero bullies, sino más bien socio-impedidos para su edad.
**Sí, eso fue una referencia bíblica en la que comparo las obras de mi novio con Jesucristo. Cada día nos parecemos más a Kimye.
*** Ok, eso lo saqué de Rupaul’s Drag Race, pero cuenta como moraleja.

Music makes you lose control

POSTALES DESDE JUPITER: Planes y Estrenos

Planes y estrenosYa casi se acaba el mes y apenas estoy estrenando la “pinta del primero”. No debería considerarse ‘estreno’ porque en teoría es una camisita rotica y vieja de mi tía que con la ayuda de mi madre pude remodelar y no se podría considerar ‘pinta’ porque lo que estoy haciendo es planear en mi agenda lo que queda del mes. Pero bueno, es la intención la que cuenta , ¿no?

Tanto diciembre y enero me drenaron la energía con ensayos, entrevistas de madrugada y primeras funciones, pero (tal como dice el cliché) la función debe continuar. Ya habiendo estrenado las dos obras que estaban pendientes, esta semana pude al fin descansar (a medias). Empecé con el “blue monday” -el lunes más pesado del año según ciertos estudios- llena de energía, pero de nada me sirvió a falta de vehículo propio. Terminé encerrada nuevamente en las cuatros paredes del apartamento taurino donde me reencontré con Netflix y las sabanas mostaza que tanto me gusta odiar. El martes pasó desapercibido con la compra de unos sobrevalorados bombones y otro estreno: mis lapices de colores pastel DERWENT.

Una de las cosas que me obligue a dejar en el 2015 era estos ‘propósitos y resoluciones’ por la simple razón que por falta de tiempo o flojera, nunca los cumplo. Es una decepción innecesaria en mi vida. Pero Pinterest y sus artículos de mujeres exitosas, test de estilo de vestir y tips para ordenar tu ropa de manera efectiva, me llevó a mi propósito recurrente: Encontrar un estilo de vestir, fácil, sencillo y bonito. Entonces, manipulando un poco mi subconsciente cambio la palabra ‘propósito’ por ‘experimento’ y me pongo a experimentar las diferentes opciones que amablemente me ofrecen los tableros fashionistas. 

Planner Time

Con este pequeño paso para Andrea y lo que espero  sea un gran paso para este blog, saco unas de las tantas libretas que el Tauro me ha regañado por comprar y me pongo a planear lo que me depara el resto del mes. Les doy la cordial invitación a que me sigan en estos experimentos o me comenten de algún otro que se les ocurra.

Andrea A.