2016: IMPRESIONES Y REFLEXIONES

PicsArt_1451926114410Escribir en medio de un desorden mental es cuchillo para mi garganta. Principalmente estoy motivada a cerrarle la boca al Tauro que dice que ya deje el blog. Aunque no puedo negar un abandono obvio, ni voy a excusarlo por falta de tiempo o creatividad, mi abuela me enseñó a que si voy a hacer las cosas por salir del paso o de mala gana, no las hiciera. Este diciembre en vez de comer hallacas comí Wendys apurada en el carro, en vez de reuniones familiares tuve ensayos y se me olvidó que pasa cuando uno va a Maracaibo o el nombre de la linda colombiana. Mis gaitas iban de “04146210059” y “El risotto, Ramón, el risotto”.

No es que sea fanática de las navidades y el tiempo en familia, pero desde agosto estoy planeando esto de “renovarme” en navidad para empezar el año nuevo “desde cero”. Y siendo sincera (y por mucho que disfrute los nervios de los actores antes de salir a escena) el tema este del desorden del “medio” me tiene exhausta. La economía me tiene con ataques de pánico. Encontrar un negocio propio, o como se dice en Venezuela “tigres para matar”, se esta haciendo casi imposible. En Noviembre lleve 10 de mis ilustraciones a una tienda donde – a mi conocer– siguen a la venta. Tuve un encargo de más de 50 piezas para regalos de navidad de mi Tía la coqueta, que los repartió entre Venezuela y Australia. Tengo por lo menos unos 5 prototipos de productos que empezaron como ideas DIY para regalar en navidad a mis amigos (amigos que no he visto en más de un mes) y con todo eso, no tengo ni un centavo en mi cartera.

Estar cansada no significa que esté desagradecida, debo admitir que para mi nivel de aptitudes sociales, mi incapacidad de ponerle precio a mi trabajo y mi egoísmo con mis ilustraciones, el 2015 fue un buen año. Hoy, antes de empezar otro ensayo me siento nuevamente cansada y desentendida de todo el trabajo que se está haciendo, recordando el consejo de mi abuela, sé que debería alegrarme un poco, buscar algo que me contente, algo como mis cosas favoritas, cosas que me hagan feliz*:

  • Logre ser la adulta que mi abuela siempre quiso al tener una relación seria con un mismo hombre del signo Tauro. Nunca pensé que lo lograría, Al parecer el amor si conquista todo, hasta el miedo al compromiso.
  • Logre tener la dieta que mi amiga Sam siempre quiso. Ahora en mi lista de mercado (que hace mi papa porque aún no soporto estar en un automercado por mas de 10 minutos) incluye zanahoria, pimentón, brócoli y próximamente – con la sazón adecuada- calabacín.
  • Logre ser la empresaria que el Tauro desea que sea. Pude hablar de negocios sin marearme, decir algún chiste inapropiado o terminar bajando los precios a un mínimo o –peor aun– regalar mi trabajo.

“Ya va Andrea, lograste todo lo que querían los demás, que hiciste tú por ti?”- Madre

  • Vi 3 películas de Tom Hardy y me dormí en una. Ya no tiene ese poder sobre mí.**
  • Me puse los pantalones de niña grande y pedí a susurros y a gritos todo lo que quise.
  • Di el primer paso a ser la reina de las acuarelas.

“Andrea, es en serio”- Madre

2015

Seriamente, la prueba más grande que voy por el camino correcto se dio a  mitad del año pasado. Desde Costa Rica, una amiga de la familia, mandó a mi casa tres latas de colores. Unos pasteles, unos acuarelables y otros regulares. Sin despreciar el apoyo que todo el mundo me ha dado, este gesto de esta amiga FABULOSA de la familia es lo que un guru de la autoayuda llamaría “herramientas para el éxito”. La idea que alguien haya visto mi trabajo y haya decidido darme material para seguir haciéndolo sin exigir nada a cambio, me llevo a las lágrimas. Ocasionalmente veo las latas en mi escritorio y las abrazo (fueron las que me acompañaron a recibir el año).

El 2015 me dejo con una oficina repleta de utensilios (nuevos, rehusados, y prestados), la enseñanza del que el mejor café esta en una mesa con tus amigos en una plaza y al menos 3 horas de baile repartido con el renuente Tauro.

No pienso en resoluciones o propósitos en este año, eso se lo dejo al horóscopo. 2016, nuevo amigo, te recibo con los brazos abiertos.***

Andrea A.

*Realmente dudo que pueda escribir un post sin hacer referencia a la Novicia Rebelde o a Tom Hardy.
** ¿Ven?
***Bueno, no cono los brazos abiertos. 365 días es demasiado tiempo para tener os brazos extendidos, lo que importa es la intención 2016.

“LA CATEDRAL”

1442185855115Mis sueños e ideales inocentes murieron el día que entendí que, a diferencia de los personajes de Glee, el tiempo que dura cantar una canción no es suficiente para tomar decisiones definitivas, encontrar la confianza en ti misma y –sin tazas aeroportuarias o carpetas de CADIVI– mudarme de mi ciudad natal a un apartamento absurdamente decorado y bien ubicado en Nueva York. Si tengo que ser sincera (y repetitiva), la mayoría de las experiencias que me han abierto el camino a la madurez han provenido de los pasillos de McKinley, Constance y Padua.

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AMERICAN POST-IT

PicsArt_1438188547365En las ultimas tres semanas he sufrido un estreno, una boda, una graduación y la incertidumbre del futuro cercano. Entre revisiones de guiones y lecturas dramatizadas con actores novatos –y no tan novatos– julio se convirtió en el 14 de febrero en toda Pascualinapara el blog. Aquellos eran los tiempos en los que llegaba a casa, veía una película, cocinaba en pareja y mientras él escribía, yo jugaba a ser blogger. Parecía un cuadro narrado por Jane Austen, la pareja perfecta en el cuarto de dibujo una soleada tarde de primavera. El 7 de julio todo cambió, pasé de Emma a Los Miserables. Sin tiempo para escribir o siquiera garabatear en una servilleta, con la mayoría del tiempo ocupada en ensayos y preparaciones para la obra, los ratos libres los utilizaba para alimentar a los míos o para quedarme dormida viendo a Larry David.

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PUNTA TACÓN, PUNTA VARÓN

PTPV CoverComo todo cliché de mujer, adoro los zapatos. Desde la comodidad de mis pijamas rotas le doy like a cada par que veo en Instagram. No discrimino entre colores, formas o patrones, los quiero todos en mi closet. A pesar de no ser una mujer amante de las alturas, y detestar cualquier forma de tortura física o mental por belleza,  debo admitir que tengo un amor particular –y no correspondido- por los tacones. Este amor, por supuesto, nació a partir de Sex and the City.  Con estilos de vestir, sentir y amar diferentes el cuarteto de solteronas de Manhattan revolucionaron el mercado de las tragicomedias, y tergivesaron nuestras espectativas del hombre (o closet) perfecto. ¿Quien no ha tenido una crisis existencial por un Mr. Big o por el precio de unos codiciados Manolos?

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DIME QUÉ VES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

PicsArt_1435427159122Sin desprestigiar a mis colegios o a mi familia,todo lo que sé, lo aprendí de la televisión. Al grado de que la única vez que me obligué a aprender algo al caletre, fue un loquito, en una serie que ni me acuerdo el nombre, que decía que la clave de la felicidad se encontraba oculta en la tabla de multiplicar del siete.
La idea de no juzgar a un libro por su portada nunca jugó bien conmigo. Al igual que no confío en la gente que dice no gustarle el chocolate, juzgo a las personas por sus gustos a la hora de ver televisión. Se puede decir mucho por la serie con la que estás pegado ahora.  Están los que buscan el romance amoral en series como Grey’s Anatomy o Scandal. Otros se ríen de las estupideces de los Simpsons o South Park, e ignoran que en su día a día no hay un Homero o un Kenny para contrarrestar su estupidez. Algunos prefieren distraerse con fantasías llenas subtextos sociales como Game of Thrones, The Walking Dead, etc. Otro se van por realitys de familias estúpidamente ricas. El punto es que buscamos un balance entre lo que somos, lo que vivimos en el día y con qué nos distraemos.  Yo encontré -o me encontraron- la mezcla perfecta.

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